El calendario electoral del año 2012 probablemente no se conocerá hasta el último trimestre de este año; sin embargo la limitante técnica que impedía "unir" procesos comiciales de distinto nivel (presidencial a gobernadores por ejemplo) será superada por la aplicación del Sistema de Autenticación Integral (SAI).
Según el último corte del Registro Electoral -correspondiente al 30 de noviembre de 2010- están inscritos para sufragar 17.805.640 electores; aunque todos estos votantes podrían participar para escoger a gobernadores y consejos legislativos si se convocara una elección presidencial 197.967 extranjeros -que no tienen derecho elegir Presidente- deberían excluirse del padrón.
Con el anterior sistema electoral no existía posibilidad técnica de limitar las opciones de votación según el tipo de elector. Con la aplicación del SAI es factible que la "máquina" de votación reconozca el tipo de elección en el que puede participar un votante y le muestre en pantalla sólo las opciones a las que tiene derecho.
Con la modificación del sistema de votación los escenarios electorales para 2012 deben incluir la posibilidad de unir la elección presidencial a los comicios de 23 gobernadores y 233 diputados regionales.
En este escenario aún no se puede incluir la posibilidad de unir los comicios para escoger a 335 alcaldes, dos alcaldes metropolitanos y 2387 concejales al resto de procesos del próximo año. Aunque técnicamente ya es posible, existe una limitante legal. La Ley de Regularización de Periodos de Gobierno -aprobada en diciembre de 2010- prohíbe que las elecciones locales se realicen junto a otros procesos electorales.
Las huellas del Saime
Para que el SAI pueda implementarse el CNE necesita tener digitalizadas las impresiones dactilares de todos los votantes, puesto que en cada máquina de votación estarán almacenadas las huellas de los electores asignados para votar en ella.
A la fecha el CNE dispone de una base de datos de 12 millones de huellas, lo que implica que aún deben digitalizarse seis millones de impresiones dactilares.
En los próximo 22 días los técnicos del CNE y del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) cruzarán las bases de datos de ambas instituciones.
Este proceso servirá para "tomar" de los archivos digitales de las tarjetas decadactilares del Saime -tienen digitalizadas las impresiones dactilares de 25 millones de venezolanos- las huellas que necesita el CNE
En el caso de que la huella de un elector no esté registrada en el padrón biométrico a pesar de estar inscrito para votar, el SAI permitirá que se desbloquee la máquina de votación tecleando en la captahuella la cédula de identidad del votante.
Los técnicos del CNE descartan que las nuevas captahuellas retrasen el proceso de votación. Calculan que la autenticación de cada elector no durará más de un minuto.
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jueves, 26 de mayo de 2011
CNE debe digitalizar seis millones de huellas
El uso de captahuellas en todas las mesas de votación (37.722) obligará al Consejo Nacional Electoral (CNE) a crear un Registro Electoral Biométrico.
Según las especificaciones del Sistema de Autenticación Integral (SAI), en cada mesa de votación debe emplearse una captahuella para garantizar el principio de una huella dactilar, un elector, un voto.
En este nuevo modelo de votación corresponderá cada elector desbloquear la máquina de votación colocando su dedo pulgar en la captahuella.
Para que el sistema funcione se debe pre-cargar en cada máquina de votación las impresiones dactilares de las electores inscritos en cada mesa de votación; es decir, el CNE necesita tener en su base de datos las huellas dactilares de todos los votantes.
Según el último corte oficial del Registro Electoral -correspondiente al 30 de noviembre de 2010- en Venezuela 17.805.540 personas están inscritas para sufragar, lo que obliga al CNE a tener 17.805.540 impresiones dactilares digitalizadas, sin contar a las personas que se inscriban en el padrón durante el próximo año.
¿Cuántas huellas dactilares están registradas en las bases de datos del CNE? No existe una respuesta concreta a este pregunta. Según los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) el organismo dispone de 12 millones de impresiones dactilares digitalizadas; lo que implicaría que sólo se deben levantar seis millones de huellas adicionales.
La cifra de los técnicos de la JNE no concuerda con la proyección que maneja el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que estima en cinco millones la cantidad de impresiones dactilares digitalizadas.
No obstante, los técnicos de la MUD calculan que el organismo comicial posee un registro cercano a 40% de los electores inscritos hasta el último corte del padrón (siete millones de personas aproximadamente)
El precedente boliviano
En el año 2009 la Corte Nacional Electoral de Bolivia decidió confeccionar un padrón biométrico de todos sus electores.
Para este proceso se destinaron -según versiones de prensa boliviana- 35 millones de dólares. El padrón electoral boliviano incluye información biográfica (nombres, apellidos, dirección, nivel de instrucción, etc.) y datos biométricos (huella dactilar, foto y firma digitalizada) El proceso para levantar esta información duró 75 días en los cuales se lograron registrar a cinco millones de electores en Bolivia y 169.096 fuera del país.
Esta tarea fue encomendada a NEC Argentina, subsidiaria de la multinacional japonesa NEC Corporation. No obstante, NEC empleó la tecnología y el soporte de Smartmatic para cumplir con los requerimientos técnicos impuestos por la Corte Electoral de Bolivia.
En este proceso Smartmatic asumió la dotación del software de registro, los equipos periféricos para el registro y la capacitación del personal de la Corte Nacional Electoral.
Requerimientos técnicos para el SAI
Según las especificaciones del Sistema de Autenticación Integral (SAI), en cada mesa de votación debe emplearse una captahuella para garantizar el principio de una huella dactilar, un elector, un voto.
En este nuevo modelo de votación corresponderá cada elector desbloquear la máquina de votación colocando su dedo pulgar en la captahuella.
Para que el sistema funcione se debe pre-cargar en cada máquina de votación las impresiones dactilares de las electores inscritos en cada mesa de votación; es decir, el CNE necesita tener en su base de datos las huellas dactilares de todos los votantes.
Según el último corte oficial del Registro Electoral -correspondiente al 30 de noviembre de 2010- en Venezuela 17.805.540 personas están inscritas para sufragar, lo que obliga al CNE a tener 17.805.540 impresiones dactilares digitalizadas, sin contar a las personas que se inscriban en el padrón durante el próximo año.
¿Cuántas huellas dactilares están registradas en las bases de datos del CNE? No existe una respuesta concreta a este pregunta. Según los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) el organismo dispone de 12 millones de impresiones dactilares digitalizadas; lo que implicaría que sólo se deben levantar seis millones de huellas adicionales.
La cifra de los técnicos de la JNE no concuerda con la proyección que maneja el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que estima en cinco millones la cantidad de impresiones dactilares digitalizadas.
No obstante, los técnicos de la MUD calculan que el organismo comicial posee un registro cercano a 40% de los electores inscritos hasta el último corte del padrón (siete millones de personas aproximadamente)
El precedente boliviano
En el año 2009 la Corte Nacional Electoral de Bolivia decidió confeccionar un padrón biométrico de todos sus electores.
Para este proceso se destinaron -según versiones de prensa boliviana- 35 millones de dólares. El padrón electoral boliviano incluye información biográfica (nombres, apellidos, dirección, nivel de instrucción, etc.) y datos biométricos (huella dactilar, foto y firma digitalizada) El proceso para levantar esta información duró 75 días en los cuales se lograron registrar a cinco millones de electores en Bolivia y 169.096 fuera del país.
Esta tarea fue encomendada a NEC Argentina, subsidiaria de la multinacional japonesa NEC Corporation. No obstante, NEC empleó la tecnología y el soporte de Smartmatic para cumplir con los requerimientos técnicos impuestos por la Corte Electoral de Bolivia.
En este proceso Smartmatic asumió la dotación del software de registro, los equipos periféricos para el registro y la capacitación del personal de la Corte Nacional Electoral.
Requerimientos técnicos para el SAI
- Los técnicos de la Junta Nacional Electoral explican que es indispensable que exista un dispositivo de autenticación biométrica y desbloqueo (captahuella) que se integre a las máquinas de votación.
- Según la presentación del proyecto SAI discutido por la Junta Nacional Electoral las máquinas de votación empleadas hasta la fecha funcionan con flash card de 1GB. Esta capacidad de almacenamiento resulta suficiente para el tope de 600 electores por mesa de votación que existe hasta el momento. No obstante, esta capacidad de almacenamiento puede resultar insuficiente en caso de nucleaciones (agrupar varios centros de votación) por lo que los técnicos electorales recomiendan considerar que las adquisiciones de las nuevas máquinas de votación (Modelo SAES-4200) se realicen con Flash Card de 4GB.
- La Junta Nacional Electoral considera necesario comprar memorias removibles con una capacidad mínima de 1GB.
- Los cambios en los tarjetones electrónicos de votación (sin óvalos, con diseño horizontal y de mayor tamaño) obliga al organismo comicial a comprar nuevas boletas y membranas electrónica.
CNE mejora los tarjetones electrónicos de votación
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La modificación mayor del sistema de votación aprobada por los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) incluye cambios sustanciales en los tarjetones electrónicos utilizados a partir el año 2004.
La variación en el sistema de votación facilitarán el sufragio y a la vez debería reducir los errores en los que incurren los miembros de mesa y los propios electores.
"Voté por A, pero el comprobante dice B". Este error debe eliminarse con las modificaciones aprobadas por los rectores.
Los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) sostienen que una de las debilidades del actual sistema es que la aplicación utilizada en las máquinas de votación no "reconoce el orden en que se conectan los tarjetones electrónicos a las máquinas". Si éstos se empalman en un orden distinto al previsto (ver infografía anexa) la opción impresa en el comprobante será distinta a la seleccionada por el elector.
Según los técnicos de la JNE entre los cambios aprobados por los rectores se incluye que los tarjetones de votación estén identificados electrónicamente con el número de la posición que les corresponde en la mesa, lo que evitará que sean conectados en un orden distinto al previsto.
Sin óvalos
En el año 2005 los integrantes de la Misión de Observación Internacional de la Unión Europea recomendaron al CNE ampliar el tamaño de los tarjetones y eliminar el uso de los óvalos a causa de su reducido tamaño. Argumentaban los técnicos europeos que un espacio de selección pequeño podría inducir al error de los votantes.
Como solución de emergencia el organismo comicial se planteó la posibilidad -en 2005- de entregar lápices ópticos a los electores para facilitarles la selección del óvalo. Sin embargo esta idea nunca se implementó.
Los errores de los electores asociados al tamaño del óvalo tampoco deben existir en 2012, porque al ampliarse la membrana de votación se podrá sufragar tocando sobre la tarjeta del partido político. Hoy en día esta acción provoca que el elector vote nulo, por lo que ampliar la membrana y el área de selección debe disminuir la cantidad de votos nulos que registra el sistema. Por ejemplo, en las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre se reportaron 337.827 votos nulos para el Parlatino, 287.084 votos nulos para la escogencia de los diputados tipo lista a la Asamblea Nacional y 548.895 votos nulos en el caso de los nominales.
Además los nuevos tarjetones de votación incorporarán indicadores visuales tipo LED que iluminarán la selección que realice el elector. Por último, cambiará la orientación de los tarjetones que dejarán de exhibir las opciones en forma "vertical" pasando a una disposición "horizontal".
La variación en el sistema de votación facilitarán el sufragio y a la vez debería reducir los errores en los que incurren los miembros de mesa y los propios electores.
"Voté por A, pero el comprobante dice B". Este error debe eliminarse con las modificaciones aprobadas por los rectores.
Los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) sostienen que una de las debilidades del actual sistema es que la aplicación utilizada en las máquinas de votación no "reconoce el orden en que se conectan los tarjetones electrónicos a las máquinas". Si éstos se empalman en un orden distinto al previsto (ver infografía anexa) la opción impresa en el comprobante será distinta a la seleccionada por el elector.
Según los técnicos de la JNE entre los cambios aprobados por los rectores se incluye que los tarjetones de votación estén identificados electrónicamente con el número de la posición que les corresponde en la mesa, lo que evitará que sean conectados en un orden distinto al previsto.
Sin óvalos
En el año 2005 los integrantes de la Misión de Observación Internacional de la Unión Europea recomendaron al CNE ampliar el tamaño de los tarjetones y eliminar el uso de los óvalos a causa de su reducido tamaño. Argumentaban los técnicos europeos que un espacio de selección pequeño podría inducir al error de los votantes.
Como solución de emergencia el organismo comicial se planteó la posibilidad -en 2005- de entregar lápices ópticos a los electores para facilitarles la selección del óvalo. Sin embargo esta idea nunca se implementó.
Los errores de los electores asociados al tamaño del óvalo tampoco deben existir en 2012, porque al ampliarse la membrana de votación se podrá sufragar tocando sobre la tarjeta del partido político. Hoy en día esta acción provoca que el elector vote nulo, por lo que ampliar la membrana y el área de selección debe disminuir la cantidad de votos nulos que registra el sistema. Por ejemplo, en las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre se reportaron 337.827 votos nulos para el Parlatino, 287.084 votos nulos para la escogencia de los diputados tipo lista a la Asamblea Nacional y 548.895 votos nulos en el caso de los nominales.
Además los nuevos tarjetones de votación incorporarán indicadores visuales tipo LED que iluminarán la selección que realice el elector. Por último, cambiará la orientación de los tarjetones que dejarán de exhibir las opciones en forma "vertical" pasando a una disposición "horizontal".
Captahuellas podrán leer datos de la cédula electrónica
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Los equipos biométricos que el Consejo Nacional Electoral (CNE) aspira a emplear en todas las mesas de votación no sólo serán capaces de identificar a los ciudadanos por sus huellas dactilares; también tendrán la capacidad de procesar los datos de la cédula electrónica que el ministerio para Relaciones Interiores y Justicia planea utilizar en el país.
Según los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) con el desarrollo del Sistema de Autenticación Integral (SAI) se pretende "diseñar dispositivos que permitan la autenticación del elector de forma biométrica", haciendo uso del AFIS (Automated Fingerprint Identification System) comprado por el organismo comicial en el año 2005 e integrarlo con el uso de la cédula electrónica.
Para lograrlo, las nuevas captahuellas -que estarán conectados como periféricos a las máquinas de votación- tendrán integrado un lector de tarjetas RFID (Radio Frequency IDentification).
Las tarjetas RFID se utilizan para identificación remota de personas u objetos (por radiofrecuencia) y constituyen la evolución de los códigos de barra que se popularizaron en el siglo pasado.
Según los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) con el desarrollo del Sistema de Autenticación Integral (SAI) se pretende "diseñar dispositivos que permitan la autenticación del elector de forma biométrica", haciendo uso del AFIS (Automated Fingerprint Identification System) comprado por el organismo comicial en el año 2005 e integrarlo con el uso de la cédula electrónica.
Para lograrlo, las nuevas captahuellas -que estarán conectados como periféricos a las máquinas de votación- tendrán integrado un lector de tarjetas RFID (Radio Frequency IDentification).
Las tarjetas RFID se utilizan para identificación remota de personas u objetos (por radiofrecuencia) y constituyen la evolución de los códigos de barra que se popularizaron en el siglo pasado.
´Como puede observarse en la infografía anexa, las nuevas captahuellas -el CNE proyecta que cada equipo cueste mil dólares- tendrán lectores de impresiones dactilares, una pantalla TFT (cristal líquido) de 3,5", indicadores LED, conexión USB, y zumbador para señales auditivas en los casos que se requiera emplear con personas con discapacidad.
El proyecto del SAI permitirá que en la pantalla de la captahuella se visualice la foto, número de cédula y nombre y apellido del elector. Las especificaciones técnicas del SAI sugieren que las captahuellas serán capaces de enviar y recibir instrucciones desde (y hacia) las máquinas de votación.
Los técnicos de la JNE aseguran que el uso de las nueva captahuellas evitará que las máquinas de votación sean desbloqueados por electores que no estén registrados en la mesa; además de anular la posibilidad de pre-cargar votos en una máquina clonada para luego transmitir esta información.
La única desventaja aparente que se identifica en el SAI es que impedirán el uso de cuadernos complementarios de votación en 2012.
No obstante, ni los técnicos, ni los rectores tienen aún respuesta para los cambios que deben aplicarse en los reglamentos de votación para normar los casos en los que la identificación de la impresión dactilar no sea posible, o la huella del elector no esté registrada en las bases de datos del CNE.
Cambios en las auditorías
El desarrollo del Sistema de Autenticación Integral obligará al CNE a definir -junto a los partidos políticos- nuevas auditorías al sistema de votación.
Inicialmente debe incrementarse el tiempo que se invierte en la auditoría al código fuente de los equipos. Esta revisión sirve para garantizar el secreto del voto.
Técnicos electores de la JNE consideran que es vital definir una nueva auditorias de "Datos" de la máquina de votación, porque ahora en los equipos de votación se almacenarán las huellas dactilares de los ciudadanos.
Adicionalmente se advierte que la traidicional auditoría de pre-despacho ya no podrá realizarse porque con el nuevo sistema de votación será imposible "simular" todo el ciclo de votación en una máquina seleccionada de forma aleatoria.
El proyecto del SAI permitirá que en la pantalla de la captahuella se visualice la foto, número de cédula y nombre y apellido del elector. Las especificaciones técnicas del SAI sugieren que las captahuellas serán capaces de enviar y recibir instrucciones desde (y hacia) las máquinas de votación.
Los técnicos de la JNE aseguran que el uso de las nueva captahuellas evitará que las máquinas de votación sean desbloqueados por electores que no estén registrados en la mesa; además de anular la posibilidad de pre-cargar votos en una máquina clonada para luego transmitir esta información.
La única desventaja aparente que se identifica en el SAI es que impedirán el uso de cuadernos complementarios de votación en 2012.
No obstante, ni los técnicos, ni los rectores tienen aún respuesta para los cambios que deben aplicarse en los reglamentos de votación para normar los casos en los que la identificación de la impresión dactilar no sea posible, o la huella del elector no esté registrada en las bases de datos del CNE.
Cambios en las auditorías
El desarrollo del Sistema de Autenticación Integral obligará al CNE a definir -junto a los partidos políticos- nuevas auditorías al sistema de votación.
Inicialmente debe incrementarse el tiempo que se invierte en la auditoría al código fuente de los equipos. Esta revisión sirve para garantizar el secreto del voto.
Técnicos electores de la JNE consideran que es vital definir una nueva auditorias de "Datos" de la máquina de votación, porque ahora en los equipos de votación se almacenarán las huellas dactilares de los ciudadanos.
Adicionalmente se advierte que la traidicional auditoría de pre-despacho ya no podrá realizarse porque con el nuevo sistema de votación será imposible "simular" todo el ciclo de votación en una máquina seleccionada de forma aleatoria.
Todos los electores deben usar las captahuellas en 2012
Hasta las elecciones parlamentarias de 2010 sólo los electores inscritos en los estados Anzoátegui, Apure, Carabobo, Miranda, Lara, Táchira, Zulia y en el Distrito Capital (49% del padrón electoral) se identificaban biométricamente antes de votar. Con la modificación aprobada por los rectores del CNE -con el voto en contra de Vicente Díaz- todos los ciudadanos que acudan a sufragar en los eventos previstos para el año 2012 deberán utilizar las captahuellas.
La implementación del Sistema de Autenticación Integral (SAI) modificará la dinámica de votación que utilizan los venezolanos desde el año 2005.
Según el diagrama de flujo que explica el proceso de sufragio es indispensable que el elector se autentique con su impresión dactilar para habilitar al presidente de la mesa a desbloquear la máquina de votación. Los manuales elaborados por el CNE hasta este momento no precisan que ocurrirá si la identificación biométrica no es posible, aunque el elector esté inscrito para sufragar. Esta será una de las dudas que deberán resolver, por la vía normativa, los rectores electorales en los próximos días.
El precedente más cercano sobre los errores de los equipos de identificación biométrica en procesos electorales se encuentra en los comicios presidenciales de Brasil. En las 60 ciudades en que el TSE decidió utilizar captahuellas, fue imposible identificar a 7% de los electores; además de duplicarse el tiempo de votación.
Sin embargo, los rectores del TSE aspiran a autenticar biométricamente a todos sus votantes para la elección de 2018.
115 millones de dólares
La implementación del SAI implica que en cada mesa de votación debe existir una captahuella, por lo tanto se necesitan, al menos, 36.733 nuevos equipos biométricos.
El CNE cuenta en la actualidad con 11.929 captahuellas -que son utilizadas en este momento para el registro de la Misión Viviendas- que fueron compradas en el año 2004 a la empresa Cogent & Systen.
En total, el Poder Electoral canceló a esta empresa 115 millones de dólares (según los reportes oficiales publicados por Cogent & System) por la compra de los equipos, la transferencia de tecnología y la adquisición del sistema AFIS (Automated Fingerprint Identification System) que obligatoriamente deberá instalarse en todos los equipos que servirán para autenticar a los electores.
Díaz: "Es una vergüenza"
La sustitución de los equipos de identificación biométrica y su uso en todas las mesas de votación obligará al CNE a comprar, aproximadamente, 45 mil captahuellas nuevas.
Calculando que cada terminal con identificación biométrica debe costar mil dólares, el CNE deberá invertir, al menos, 45 millones de dólares.
El rector Vicente Díaz calificó como "una vergüenza" el costo del proyecto y exhortó a la Asamblea Nacional a negar el crédito adicional que deberá solicitar el CNE.
Secreto del voto garantizado
Aunque utilizar las captahuellas en todo el país puede reabrir el debate sobre el secreto del voto, se debe recordar que los técnicos electorales de la Unión Europea, después de su observación en las elecciones de los años 2005 y 2006, avalaron su uso y recomendaron al CNE extender las captahuellas a todas las mesas de votación.
La implementación del Sistema de Autenticación Integral (SAI) modificará la dinámica de votación que utilizan los venezolanos desde el año 2005.
Según el diagrama de flujo que explica el proceso de sufragio es indispensable que el elector se autentique con su impresión dactilar para habilitar al presidente de la mesa a desbloquear la máquina de votación. Los manuales elaborados por el CNE hasta este momento no precisan que ocurrirá si la identificación biométrica no es posible, aunque el elector esté inscrito para sufragar. Esta será una de las dudas que deberán resolver, por la vía normativa, los rectores electorales en los próximos días.
El precedente más cercano sobre los errores de los equipos de identificación biométrica en procesos electorales se encuentra en los comicios presidenciales de Brasil. En las 60 ciudades en que el TSE decidió utilizar captahuellas, fue imposible identificar a 7% de los electores; además de duplicarse el tiempo de votación.
Sin embargo, los rectores del TSE aspiran a autenticar biométricamente a todos sus votantes para la elección de 2018.
115 millones de dólares
La implementación del SAI implica que en cada mesa de votación debe existir una captahuella, por lo tanto se necesitan, al menos, 36.733 nuevos equipos biométricos.
El CNE cuenta en la actualidad con 11.929 captahuellas -que son utilizadas en este momento para el registro de la Misión Viviendas- que fueron compradas en el año 2004 a la empresa Cogent & Systen.
En total, el Poder Electoral canceló a esta empresa 115 millones de dólares (según los reportes oficiales publicados por Cogent & System) por la compra de los equipos, la transferencia de tecnología y la adquisición del sistema AFIS (Automated Fingerprint Identification System) que obligatoriamente deberá instalarse en todos los equipos que servirán para autenticar a los electores.
Díaz: "Es una vergüenza"
La sustitución de los equipos de identificación biométrica y su uso en todas las mesas de votación obligará al CNE a comprar, aproximadamente, 45 mil captahuellas nuevas.
Calculando que cada terminal con identificación biométrica debe costar mil dólares, el CNE deberá invertir, al menos, 45 millones de dólares.
El rector Vicente Díaz calificó como "una vergüenza" el costo del proyecto y exhortó a la Asamblea Nacional a negar el crédito adicional que deberá solicitar el CNE.
Secreto del voto garantizado
Aunque utilizar las captahuellas en todo el país puede reabrir el debate sobre el secreto del voto, se debe recordar que los técnicos electorales de la Unión Europea, después de su observación en las elecciones de los años 2005 y 2006, avalaron su uso y recomendaron al CNE extender las captahuellas a todas las mesas de votación.
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