domingo, 27 de julio de 2008

Las mujeres continúan excluidas

Los rectores del CNE acaban de tomar dos decisiones totalmente contradictorias. Primero aprobaron la disposición que obliga a que 50% de los integrantes de las listas de candidatos a curules en los parlamentos regionales sean mujeres. No obstante, el mismo día en que se aprueba una medida histórica para intentar dar cabida a las mujeres en los cuerpos deliberantes de los estados se ratifica el uso de las morochas, técnica electoral que impide que los grupos políticos minoritarios accedan a los cargos de elección popular. Argumentos numéricos no faltan para apoyar la decisión de los rectores sobre la igualdad de los géneros.
Los resultados electorales de los últimos procesos regionales demuestran que el acceso de las mujeres a los cargos de elección popular es limitado. Por ejemplo, para las elecciones presidenciales del año 2006, de los 21 candidatos que se inscribieron, apenas dos eran mujeres y de los 167 parlamentarios que se escogieron en diciembre de 2005 las mujeres sólo ocupan 35 curules.En total, si se revisa el género de las personas que deciden el destino del país desde las gobernaciones, consejos legislativos de los estados, alcaldías y concejos municipales, se descubre que sólo 10,6% de los cargos están ocupados por mujeres.
Con estos números es imposible no apoyar la decisión del Poder Electoral. No obstante, si se analiza esta medida y se le relaciona con la decisión de validar las morochas, el apoyo debería convertirse en un absoluto y contundente rechazo.
La medida que garantiza la supuesta igualdad de los géneros no tendrá ningún valor porque en la práctica el CNE -a instancias del TSJ- permitirá que las minorías sean excluidas del próximo proceso comicial. Aunque la paternidad de la técnica electoral conocida como "las morochas" corresponde a Convergencia y a Eduardo Lapi, quienes más se han beneficiado de su aplicación son los partidos de las alianzas oficialistas y como una excepción, en el caso del antichavismo, Manuel Rosales y UNT en el estado Zulia.La técnica consiste en "engañar" al sistema de totalización del CNE para desvincular la sumatoria de los votos nominales y tipo listas. ¿Cómo se engaña al sistema? Aunque teóricamente la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política -además de la Carta Magna- obligan a los partidos a postular candidatos nominales y candidatos tipo lista, las organizaciones mayoritarias no lo hacen.
Al burlar esta disposición logran que el CNE les adjudique cargos que en realidad correspondería a los partidos minoritarios.En los comicios regionales del año 2004 el oficialismo capitalizó 178 curules en los parlamentos regionales. Es decir, los candidatos rojos rojitos dominan 76% de los cargos de elección popular porque el CNE permitió que los candidatos nominales se inscribieran con la tarjeta de Podemos, y los candidatos tipo lista se postularon a través de la tarjeta del MVR. Si el Poder Electoral hubiese obligado al MVR a inscribir a sus candidatos nominales y tipo lista a través de su tarjeta, la adjudicación de cargos hubiese sido diferente porque los rojos rojitos sólo tendrían en la actualidad 153 escaños (65 del total de cargos).
El engaño al sistema electoral, que supuestamente garantiza la representación proporcional de las minorías, se repitió en los comicios locales del 7 de agosto del año 2005. En esa oportunidad el organismo comicial admitió que un partido de maletín, la Unidad de Vencedores Electorales, postulara a los candidatos nominales de la alianza oficialista y el MVR volviera a postular sólo a los candidatos tipo lista. ¿Resultado? Aunque el partido oficial sólo obtuvo 35,1% de los votos, se quedó con 58% de los cargos. ¿Se respeta la distribución proporcional de las minorías?, es evidente que no.
Este engaño se hubiese repetido en las elecciones parlamentarias si la oposición y el resto de organizaciones minoritarias no se hubiesen retirado de la contienda electoral. Desafortunadamente la decisión del CNE de garantizar la igualdad de género no tendrá algún efecto concreto, porque las minorías continuarán siendo excluidas por las morochas. Las únicas beneficiadas con esta decisión son las mujeres que se postulen a través de las tarjetas de la alianza roja rojita, para el resto, no habrá igualdad.

viernes, 18 de julio de 2008

¡Anhelo ser un esclavo!

Argumentar que el fútbol representa a la esclavitud moderna es una idea desafortunada y si la declaración es emitida por el presidente de la FIFA la idea se convierte en sospechosamente desafortunada.
Si el suizo Joseph Blatter hubiese dicho que las multinacionales deportivas fomentan la esclavitud por “los sueldos” que les pagan a sus pobres obreros para fabricar zapatos, balones, guantes, canilleras, suspensorios, etcétera el argumento sería comprable, porque sin duda alguna las multinacionales están promoviendo -especialmente en el tercer mundo en donde las leyes laborales no las cumple nadie- una nueva forma de esclavitud; pero asegurar que el portugués Cristiano Ronaldo es un “esclavo moderno” es el colmo del cinismo.
Ronaldo tiene apenas 23 años y cobra anualmente más de 10 millones de dólares; es el sustituto natural de David Beckham como sexsimbol internacional y su única preocupación en la vida, además de explicarle a su novia por qué suele estar involucrado en supuestas orgías con top models, es decidir si continúa jugando en el Manchester United o se cambia al glamoroso Real Madrid.
Cristiano Ronaldo tiene contrato en vigor con el Manchester y para desvincularse de él debe cancelar, aproximadamente, 109 millones de dólares. ¿Algún esclavo, de esos a los que obligan a trabajar día a día con pagas miserables, tiene el privilegio de poder elegir su forma de vida? Es evidentemente que si la declaración de Blatter es desafortunada la respuesta del futbolista portugués, al intentar defender su derecho a negociar con el Real Madrid, es infame.
"Estoy completamente de acuerdo con el presidente de la FIFA (…) "Lo que el presidente ha dicho es correcto. Pero no quiero decir más", sentenció el jugador después de conocer las palabras de Blatter. En realidad es mejor que no diga nada más porque el respeto que se gana en el terreno de juego lo va a comenzar a peder fuera de los campos de fútbol. ¿Estás de acuerdo Ronaldo?, ¿te consideras un esclavo?, ¿cuántos latigazos recibiste el último mes?, ¿dejaste de cobrar alguna de tus quincenas?, ¿duermes en una barraca?, ¿te someten a maltrato físico o psicológico constantemente?, ¿no tienes con qué comer?, ¿alguno de tus familiares está muriendo de mengua porque con tu miserable sueldo no puedes costear su tratamiento?
Llegó el momento de ponerme del lado de los poderosos, entiéndase del lado de los clubes de fútbol. Expongo mi argumento: El Manchester fichó a Cristiano Ronaldo cuando era una promesa del fútbol mundial, ahora que es una estrella consagrada Ronaldo quiere ganar más dinero. Es lógico: Mayor rendimiento mejor paga. El Manchester no está dispuesto a pagarle más así que Ronaldo decide irse al Real Madrid. Ronaldo está en su derecho, pero para poder irse debe honrar el contrato que en su día firmó con los ingleses. Así de simple, acá no hay nada más que discutir.
Siempre me he preguntado que pasará el día que un equipo de fútbol decida rebajarle el sueldo a un jugador que tenga un rendimiento menor al esperado. Evidentemente el jugador exigirá que se respete su contrato. ¿Por qué los equipos no pueden exigir a sus jugadores que cumplan el contrato que en su día firmaron sin necesidad de tener una pistola apuntándole a la cabeza?.
Evaluando la vida de un “esclavo moderno” es obvio que deseo, anhelo y hasta pagaría por experimentar en carne propia la miserable vida del esclavo Cristiano Ronaldo. ¡Viva la esclavitud!

La campaña de la oposición está disociada de los votantes (II parte)


Entrevista a Orlando Goncálvez (II parte)
-¿Su pronóstico para las elecciones regionales?
-Chávez gana la gran mayoría de las gobernaciones y alcaldías (...) Tengo en duda al día de hoy que la oposición gane en la Gobernación del Zulia (...) Es un error que Rosales se lance en Maracaibo, hubiese dado una lección de grandeza desprendiéndose, permitiendo la aparición de candidatos nuevos y él fajándose a hacer campaña por sus candidatos convirtiéndose en garante del acuerdo de unidad (...) Táchira pudiera ser una si la oposición se une, Mérida pudiera ser otra si se une, Carabobo si no se inhabilita a Salas Feo; Sucre la puede ganar Eduardo Morales Gil sin mucho problema; Morel Rodríguez no debería tener problemas en Nueva Esparta; de resto nada más.
-¿Y Miranda?
-Al día de hoy la Gobernación será para Diosdado Cabello (...) No creo que Henrique Capriles Radonski haya logrado conectarse todavía con la ciudadanía. Mendoza es un zorro viejo que ha aprendido lecciones, está mejor conectado, pero está inhabilitado. La fractura de la oposición le da una oportunidad a Diosdado. En un escenario de alta abstención, el que esté mejor organizado y tengo mayor capacidad de movilización gana.
-¿Y los municipios?
-Para la Alcaldía Mayor tiene una alta probabilidad Aristóbulo Istúriz; si Leopoldo López entra al juego, la realidad pudiera cambiar (...) En esto hay una piedra angular que es el municipio Sucre porque incide en Petare, en la elección para la Alcaldía Metropolitana y para la elección del estado Miranda. Pareciera ser que Carlos Ocariz tiene la mejor opción, pero Aristóbulo no es mal candidato, y si enfoca sus recursos en Petare podría complicarle la vida a Ocariz.
-¿Si Ojeda no declina se puede perder Sucre?
-Si no hay unidad y Aristóbulo se enfoca en Sucre, cuidado y la oposición lo pierde.
-¿La oposición debe dar por perdido a Libertador?
-Al día de hoy está perdido (...) El chavismo tiene una buena estructura de la que carece la oposición. Tienen un solo candidato, tienen recursos económicos y la oposición está fraccionada (...) Ninguno de los candidatos que tienes es tan mediático como Jorge Rodríguez. EM

lunes, 14 de julio de 2008

La campaña de la oposición está disociada de los votantes

Entrevista a Orlando Goncálvez, asesor electoral

Anticuadas, arcaicas, carecen de estrategia y mensajes claros y, lo que es peor, están desconectados del ciudadano porque a sus promotores no les interesa lo que dicen los electores, y mucho menos lo que sueñan y aquello que les quita el sueño; así son las campañas de los pre-candidatos de oposición para las elecciones regionales desde la perspectiva de Orlando Goncálvez, asesor internacional de procesos electorales presidenciales, para gobernadores y alcaldes en México, Guatemala, Colombia, Bolivia, San Salvador y Mozambique.
-¿Las carencias de la oposición son por falta de ideas o por falta de dinero?
-Falta de ideas, muchas ideas y a algunos candidatos les falta el dinero. Básicamente les faltan ideas porque están desconectados de los ciudadanos, están absolutamente disociados de lo que piensan. Si vas a una reunión política y después a una reunión de vecinos, vas de un planeta a otro. Además, por haber alargado la campaña estamos en esto desde enero, han provocado un cansancio y un agotamiento del elector. Eso va a generar abstención y va a favorecer al Gobierno. -Los que definen las campañas son políticos de la vieja escuela. ¿La falta de ideas no estará asociada a la ausencia de nuevos liderazgos?
-Puede ser que sean muy viejos, puede ser que están atados a que su olfato les funciona todavía. Chávez tiene 10 años en el Gobierno, entre otras cosas porque la oposición no ha sabido competir. Chávez ha ganado sus elecciones en buena lid. En 1998 no tenía a nadie en el CSE, no tenía a nadie en las instituciones y las ganó limpiamente (...) Los políticos tradicionales no aprenden la lección, no estudian a Chávez y no combaten en el terreno que tienen que combatir; con otro agravante que es el de contaminar a las nuevas generaciones, metiéndolas en el esquema que han manejado toda la vida, cuando resulta que están desconectados, disociados del ciudadano, cosa que Chávez maneja a la perfección porque tiene una conexión mágica con la gente.
-¿Cómo se puede restablecer la conexión de la oposición con los ciudadanos?
-De distintas maneras. Tienes que investigar qué sueña la gente y que le quita el sueño a la gente. Tu mensaje tiene que conectarse con la gente, la gente tiene que percibir que el candidato sueña, piensa y sufre como él. El candidato tiene que contactar con el elector y para eso tiene múltiples medios como la Internet, mensajes de texto, puerta a puerta, pero finalmente tiene que ser absolutamente repetitivo y congruente; no puede decir una cosa en televisión, otra en el periódico, otra en su página web y otra cuando toca la puerta. La decisión electoral se toma enfocándose en el corazón, en el estómago y en el hígado. ¿Qué hizo Chávez al principio?, atacó el hígado de la gente, después atacó el corazón de la gente. Hoy en día juega con tres factores, ataca el hígado, el corazón y el estómago.
-¿Qué ataca la oposición?
-Nada. Están tan desconectados que no atacan nada. Tienen un montón de campañas absolutamente irrisorias. Por ejemplo, he visto candidatos que son desconocidos por la población, pero que piensan que por tener mil o 1.500 contactos de blackberry le están llegando a los electores. La población no los conoce y aun así utilizan tres fotografías diferentes: una para las vallas, una para un camión y otra para un tríptico. ¡Por el amor de Dios, si la gente no te conoce, utiliza una sola foto!
-¿Sólo se equivocan en la selección de la foto?
-He visto errores de gente que conozco en lo personal, que sacan spot de televisión en donde se desdibujan y eso la gente lo percibe, consciente e inconscientemente. Hay que ser natural y transparente. Hay candidatos tratando de presentarse como no lo son. Hay candidatos que se están presentando para negociar a futuro y la población está rechazando eso, la población no quiere eso. Lo que están logrando es que la gente los rechace. Hay candidatos que matemáticamente no pueden ganar, hay estudios de un candidato, muy buena gente, con planteamientos serios, inteligentes, pero que tiene 72% de rechazo, eso significa que de cada 100 electores 72 no van a votar por él. ¿Dígame cómo va a ganar?
Para yo creer como elector la oferta de algún candidato en primer término tengo que conocerlo. Yo no voy a creer en una oferta de alguien que no conozco. Es un proceso lógico, hay una desbandada en la mayoría de las campañas, ofreciendo una cantidad de cosas cuando lo desconoce 60% de la población. En ese escenario los electores no van a creer la oferta.
-Para el revocatorio se aconsejó a la oposición que no hablara en contra de las misiones sociales, que aterrizara el discurso, que se enfocara en problemas puntuales como la inseguridad, después de cuatro años optaron por seguir el consejo, ahora todos los candidatos hablan de la inseguridad. ¿Es suficiente para conectarse con la masa?
-No. Tienes que hablar de cosas más simples y cercanas a la gente. Los candidatos tienen que conectarse con la realidad, pero para poder conectarse tienen que sentirla y vivirla; si no, nunca lo van lograr y el problema es que los políticos siguen estando en otro mundo.
-Chávez apela al resentimiento para generar conexión emocional...
-En función de sus objetivos estratégicos lo que él ha hecho es perfecto. Ha estado perfectamente bien hecho, en función de sus objetivos. La oposición no lo ha hecho, perdona que sea tan reiterativo, pero el discurso de la oposición está disperso, hay miles de voces que se enturbian y chocan unas con otras (...) el electorado es como el avestruz, entierra la cabeza, no lee periódicos, no escucha noticias en radio, no observa noticias en televisión, se desconecta porque su día a día lo tiene agobiado por la falta de alternativas creíbles. Hace unos minutos dijiste una gran verdad, siguen siendo los mismo voceros, porque hasta ese extremo tenemos que llegar, hay que cambiar a los voceros porque tienes que cambiar el discurso para que la gente piense: este tipo es como yo, este tipo siente y padece lo mismo que yo, y además le creo porque ha sido congruente su actuar público con su vida privada,
-¿El Movimiento Estudiantil es un ejemplo de esa renovación?
Lo fue, pero se está desvirtuando (...) El Movimiento Estudiantil surge en un momento de conflicto de la sociedad, fue el factor que logró rebasar a la oposición, se colocó por encima de los grupos de oposición y sorprendentemente la oposición lo entendió, lo dejaron al frente y no lo tocaron. Y el Movimiento Estudiantil con su inexperiencia, con su falta de criterio político, con todo lo que se pueda decir en negativo, hicieron algo brillante, fueron ellos mismos, y fueron exitosos, lograron unificar a un segmento del país que no estaba de acuerdo con la propuesta de reforma de Chávez. Ellos sí se conectaron con un grupo importante de la población, pero hoy en día se están desdibujando porque el hecho de que algunos se metieran en política, eso los está afectando, y lamentablemente los partidos políticos en una estrategia complemente convencional han captado a estos estudiantes, y algunos cayeron en eso, contribuyendo a desdibujar al movimiento. Ellos han podido reservarse o permanecer como movimiento estudiantil y ser un punto de referencia, generar un liderazgo absolutamente renovador y que rompiera paradigmas, y si se esperan un par de años, ellos solos, de manera natural, hubiesen comenzado a convertirse en líderes que fueran referentes del país.
-¿Cómo se puede contrarrestar la campaña plebiscitaria que Chávez usará para las elecciones regionales?
-Con candidatos unificados de verdad, pero no por pactos u arreglos arriba o debajo de la mesa, los candidatos unificados tiene que surgir de la gente, tiene que surgir en función de quién está más conectado con la ciudadanía (...) La gente vota por quien le resuelva sus problemas, el caso de Chávez es particular porque hay una conexión emocional muy fuerte entre él y la base (...) Tienes que hacer ofertas muy concretas, muy específicas y sobre todo muy creíbles, que la gente crea que sí se pueden realizar. Ofertas sobre los problemas cotidianos de la gente, pero sobre todo, y es acá en donde se complica el escenario, para que la gente te pueda creer la gente tiene que ver lo que el candidato ha hecho en el pasado y tiene que existir una congruencia entre lo que se hizo y lo que se piensa hacer. Hay una expresión española que dice: "Este tiene un no se qué, que se yo". He visto candidatos que los oyes y te enamoras, pero cuando lo ves y lo oyes te desencantas del candidato y a veces no sabes ni por qué. ¿Un ejemplo? Eduardo Fernández. Una cosa era oírlo y otro era oírlo y verlo. Algo ocurría en él. Es un hombre preparado, inteligente, pero por alguna razón la imagen que reflejaba no era creíble.
-Decir que la oposición no conecta con la masa provocará que se le catalogue como chavista...
-
Soy un profesional y mi función es ser frío, calculador y estar conectado con la realidad (...) Puedo discutir mis argumentos con quien sea.
-¿Qué balance hace de las campañas de los pre candidatos de oposición?
-Muy pobres, tristes algunas y dañinas para los propios candidatos (...) Hay candidatos que se están gastando dinero para ganarse el rechazo de la gente, hay falta de profesionalismo, falta de creatividad, son contadas las campañas que son creativas o que tiene una estrategia correcta o un mensaje correcto. Por otro lado el Psuv está haciendo lo correcto para ganar. La estrategia de Chávez y muy probablemente de Alberto Muller Rojas, tiene los tiempos exactos. Fíjate que todavía no hay despliegue publicitario de sus candidatos, se están organizando internamente, están velando y enterrando a sus muertos y curando a los heridos del proceso interno; se están organizando desde adentro para conectarse con la población, están haciendo lo correcto para el tiempo en que estamos.
emartinez@eluniversal.com

martes, 8 de julio de 2008

Cucarachas con termómetro

Este texto es de Hernán Casciari, muy oportuno para esta guerra de encuestas que estamos sufriendo. Aunque en realidad el problema que describe tiene solución estadística, lo cierto es que debemos prestar atención a los datos que los encuestadores _y los medios, especilamente los medios_ nunca divulgan.


Cucarachas con termómetro
<http://orsai.es/aut.php> por Hernán Casciari

Dos veces a la semana suena el teléfono en casa, o el timbre, y del otro lado aparece un encuestador. Cada vez hay más y se presentan mejor preparados. Con el tiempo, han aprendido a ser inmunes al NO. Saben minimizar las excusas y están por todas partes, mendigando quince minutos de nuestras vidas. Si un día la Tierra padeciera un conflicto químico que aniquilase todo —plantas, animales, gente— seguirían sonando los teléfonos por la mañana. El encuestador es la nueva cucaracha del mundo.
Quieren saber qué periódicos leemos, que champú usamos, a qué partido político respondemos; quieren saber si hacemos deporte y, en caso afirmativo, cuál o cuáles. Desean conocer si hay niños en casa y cuántos, si tenemos televisión por cable, cuál es la última publicidad que podemos recordar. Si fuimos o somos infieles.
Más tarde los periódicos nos informan sobre los resultados de estos estudios. Es decir, la prensa no comunica cómo somos.
Nos dicen los diarios, por ejemplo (y escojo titulares reales de este mes) que cada vez más adolescentes consumen tranquilizantes, que los chilenos piensan que las Cataratas son brasileñas, que los italianos son fogosos y las francesas liberales, que los hombres hablan más de fútbol que de mujeres, y que tres de cada cuatro españoles se fue de putas este año.
Todos los días, en la prensa, en la radio y en los informativos de la tele, hay por lo menos una afirmación categórica generada por el método de la encuesta. A razón de trescientas afirmaciones por año, nos vamos enterando cuántas veces nos masturbamos en promedio, descubrimos que nuestras esposas ya son casi tan infieles como nosotros, y averiguamos un sinfín de cuestiones sobre nuestras costumbres. ¿Todas? No señor, todas menos una.
Hay un estudio sociológico que nunca nos fue revelado, que guardan bajo siete llaves, que esconden como un diamante. Los encuestadores poseen un dato sobre nosotros, un solo dato, que jamás publicarán ni darán a conocer a los medios de comunicación. Tras cartón, es el resultado más exacto que podrían conseguir sobre una costumbre humana, porque es la única pregunta que siempre hemos respondido todos. Absolutamente todos. La pregunta, con variantes de cortesía, es ésta:
—¿Me permite usted que le haga unas preguntas?
En esa disyuntiva no hay opción para el no sabe, ni tampoco para el no contesta. No hay dudas. No existe la posibilidad de la mentira ni de la excusa. En todos los casos, los miles de millones de humanos interceptados en el último año, en cualquier parte del mundo, por teléfono o en persona, hemos dicho SÍ o hemos dicho NO. Y los encuestadores conocen los porcentajes exactos de esta tendencia.
Pasa lo mismo con los móviles callejeros de la televisión. Los informativos le ponen el micrófono a las personas y les pregunta, por ejemplo, si el sueldo les alcanza, o si son felices. Pero no explican los informativos, ni siquiera en letra pequeña sobreimpresa, que la enorme mayoría de los consultados pasa de largo, que sólo hay una minúscula porción de la humanidad que adora ponerse frente a una cámara para responder cualquier cosa, ni tampoco informan que esa raza suele llamarse, técnicamente, los imbéciles.
Es increíble, y también fascinante, que casi nadie distinga esta verdad tan sencilla en el momento de creer o descreer lo que aseguran los medidores de las costumbres humanas.
Los encuestadores conocen, sin margen de error, un guarismo exacto sobre nuestro hábito de responder. De hecho, es el único resultado que poseen sobre nosotros como conjunto absoluto. Todas los demás estudios que publican hasta el hartazgo, día a día, están limitados al pequeño grupo de gente aburrida —o que justo esta tarde estaba drogada— que ha contestado SÍ a la primera pregunta. Y estos serán, como mucho, un 11% de la población mundial (estoy dejando propina).
Ya tenemos un dato revelador, entonces. Todo lo que sabemos sobre nuestras costumbres, fobias, manías y emergencias es el resultado de los hábitos de gente aburrida o que, justo esta tarde, estaba dispersa y con ganas de conversar. Anoten esto en sus cuadernos y sigamos adelante.
Fijémonos ahora cómo cambia un enunciado cuando le agregamos esta evidencia: "Los hombres drogados hablan más de fútbol que de mujeres". O cómo se modifica el sentido de este otro titular: "Las señoras que no tienen nada que hacer a la tarde son casi tan infieles como sus esposos aburridos". E incluso de éste: "Los adolescentes que se pasan veinte minutos contestando encuestas, en lugar de hacer algo mejor con su tarde, consumen cada vez más tranquilizantes".
¿Pero qué pasa con los demás, con los que contestan siempre NO a la invitación de ser acribillados con preguntas? Son el 90% de la población mundial y poco o nada sabemos sobre sus quehaceres.
¿Qué champú usan los que no tienen tiempo para contestar bolucedes? ¿Son infieles los matrimonios que no conversan por teléfono con extraños? ¿Practican deporte habitualmente aquellos que prefieren esquivar un micrófono por la calle? ¿Qué opinión tienen los tímidos y los sensatos sobre el conflicto del campo en Argentina? ¿Utilizan videojuegos violentos los jóvenes que a la hora que suena el teléfono del encuestador están en la hemeroteca estudiando? Nadie, absolutamente nadie lo sabe. Porque la enorme mayoría de la gente está en sus cosas.
Hay, además, una segunda certeza brutal, que involucra a las minorías que SÍ responde siempre, una certeza que empaña incluso los resultados parciales del grupo. Es sabido que la gente aburrida y la gente que se droga a la tarde tiende a mentir; los primeros como escape a una realidad insípida, y los otros por dispersión y anacronismo. Con esto generamos una nueva evidencia: el 96% de los que responden a encuestas, miente; a veces queriendo y otras veces sin querer.
Conseguimos así un segundo dato revelador. Todo lo que sabemos sobre nosotros como sociedad es el resultado de compilar las mentiras que dicen los drogados y los aburridos. Apunten esto también en sus cuadernos.
Vivimos dos realidades. Por una parte sabemos quiénes somos en casa, y por la otra creemos intuir qué representamos como sociedad. Pero casi nunca reconocemos, ni en el hogar ni en la calle, que nos gobiernan unos parámetros que están dictados por el absurdo y la mala interpretación.
Yo, por ejemplo, uso champú Sedal. Lo hago porque su envase dice que es el champú más usado del mundo. Sospecho se ha llegado a esta conclusión haciendo una encuesta que solamente han respondido los aburridos y los drogados. Uso, entonces, el champú que dicen usar los que no tienen nada que hacer con sus vidas. Esto puede resultar inofensivo en algunos casos, puesto que a nadie se le cae el pelo con ningún champú. Pero otras veces, no sé, salimos a la calle con dos cacerolas, convencidos de que afuera están haciendo ruido los que son como nosotros.
Deberíamos tener más presente, y sin embargo olvidamos el dato con frecuencia, que el objetivo de las encuestas es idéntico al del un termómetro: hundirse en el recto de la sociedad para conocer la temperatura de nuestras emergencias y hábitos. Pero atención. Solamente unos pocos culos sucios se prestan a una vejación tan estúpida, y las cifras del termómetro, cuando emerge, suelen estar salpicadas de mierda
Eugenio Martínez
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domingo, 6 de julio de 2008

¿España es la mejor?

Las estadísticas definen parte de mi vida. Me gustan, me fascinan los estudios de opinión y todo aquello que tenga que ver con el análisis de datos duros. Justamente por este amor a los números suelo desconfiar de las estadísticas de la FIFA, especialmente cuando elabora la ya famosa lista de las mejores selecciones del mundo y ni hablar del mejor jugador del mundo.
El sistema de puntuaciones de la FIFA incluye aspectos cualitativos y cuantitativos. Para determinar qué selección encabeza el orbe futbolístico se le asigna una puntuación a cada partido, valorando además el resultado del encuentro, la relevancia del enfrentamiento, lo abultado del marcador, el tipo de competición, la categoría del rival y la importancia de la confederación (UEFA, Conmebol, Concafac, etc.) en la que están inscritos los equipos. En definitiva: una mezcla de datos duros con información subjetiva.
Según este ranking España es la mejor selección del mundo. ¿Por qué ganó la Eurocopa? En realidad la FIFA evalúa los datos cuantitativos y cualitativos de los últimos cuatro años, así que -aunque la Eurocopa tiene mucho que ver en la clasificación- el sitial de honor le corresponde a "La Roja por la racha de 22 encuentros consecutivos sin perder. A pesar que la clasificación FIFA se estandarizó a partir del año de 1993 sólo cinco países -además de España- han logrado liderizar este ranking: Argentina, Italia, Brasil, Francia y Alemania, convirtiéndose la selección de Luis Aragonés en el único equipo que sin lograr un campeonato del mundo es capaz de escalar a la cúspide del ranking de selecciones.
Después de España se encuentra Italia (que se quedó en cuartos de final de la Eurocopa) y en tercer lugar Alemania (que perdió la final en contra de La Roja). El cuarto y el quinto lugar son para Brasil y Argentina. ¿Esta clasificación hace honor a los equipos que mejor juegan? Siempre he pensado que el ranking FIFA es sospechoso de idealizar equipos que no lo merecen y en el caso de España (aclaro otra vez: me gusta España, mi viejo era español y soy fanático del Real Madrid) me cuesta aceptar que sea el mejor equipo del mundo; en este caso me inclino más por pensar -estadísticas al margen- que La Roja es la menos mala de las selecciones actuales.
Es cierto que acaba de ganar la Eurocopa -después de una espera de 44 años- de forma invicta. Es cierto que Xavi fue elegido mejor jugador del torneo y que Villa quedará inmortalizado como el máximo goleador de la competición; sin embargo, para mi perspectiva (cualitativa y subjetiva) se necesita mucho más.
España ganó popularizando el concepto de "los jugones" y del tiki-taka, tal vez la versión mejorada del toque de balón mareante de la Colombia de Carlos Valderrama, que aunque hermoso, no conducía a nada. Y esa versión mejorada es un respiro para el fútbol, especialmente después de ver cómo Grecia ganó la Eurocopa del año 2004 o como Italia se coronó Campeón del Mundo en el 2006.
Me inclino a pensar que con el triunfo de España culmina el período de transición que comenzó entre México 86 e Italia 90. Por primera vez en casi dos décadas -con históricas excepciones- comienza a verse fútbol espectáculo, y por primera vez en muchos años el concepto del toque le gana al del patadón. Me preocupa sin embargo que España ocupe el sitial de honor del fútbol sin contar con un auténtico jugador número 10. Que el mejor equipo del mundo (según la FIFA) no tenga un integrante sobre el que gravite todo el andamiaje del equipo -seamos sinceros, Xavi es prescindible- es, como mínimo, un dato para analizar y para preocuparse ¿será que el número 10 tradicional se extinguió?En todo caso aspiro que el concepto de los jugones y del tiki-taka se popularice y se convierte en esas particularidades que definen a los equipos legendarios. Por ahora España está circunstancialmente en el primer lugar de la clasificación, el reto es mantenerse ahí y convertirse en una selección histórica.
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