viernes 8 de octubre de 2010

Sin el cambio de las circunscripciones oposición hubiese obtenido 60% de las curules en Carabobo

Haga clic sobre la imagen para ampliarla
Los resultados de las elecciones parlamentarias en el estado Carabobo demuestran como la aprobación de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (Lopre) y la modificación de las circunscripciones de votación afectan la distribución proporcional de los cargos.

La Lopre establece que en Carabobo deben escogerse 10 diputados, siete de éstos de forma nominal -por nombre y apellido- y tres por distribución proporcional de los votos tipo lista que resulta de aplicar el método D'Hondt.
Según los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE) los partidos postulados por la Mesa de la Unidad Democrática obtuvieron -en todo el estado- 484.390 votos, la alianza que apoya al PSUV capitalizó 390.834 sufragios, la alianza de los Tupamaros obtuvo el apoyo de 15.407 votantes y Patria para Todos (PPT) 7.724 sufragios.
Al aplicar el método D'Hondt se le deben adjudicar 2 diputados a la MUD y 2 al PSUV.
En el caso de las circunscripciones la oposición gana 2 diputados y el chavismo 4 curules, dejando la totalización de cargos en 6 curules para el oficialismo y 4 para la oposición, aunque la MUD obtuvo 93.556 votos adicionales al PSUV.

Las otras circunscripciones
En julio de 2009, los diputados del PSUV y del Partido Comunista aprobaron la Lopre, que derogó a la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política (Lospp). Tomando como base la nueva ley, que permite crear circunscripciones uniendo parroquias y municipios -la Lospp no le permitía-, el organismo comicial decidió distribuir las parroquias del municipio Valencia en dos circunscripciones distintas y reordenar los otros municipios (ver infografía anexa).
Además, la derogada Lospp establecía que 40% de los cargos de la entidad debían escogerse por votación lista y 60% por voto uninominal.
Si se toman los resultados de la votación lista de cada parroquia y municipio y se aplican a las circunscripciones anteriores a enero de 2010, la oposición ganaría cuatro cargos nominales y el chavismo dos. Si éstos se suman a la adjudican por lista, la MUD podría tener 6 de los 10 diputados de la entidad; es decir, un resultado inverso al que se registró este domingo. En esta adjudicación se supone que ambos bloques acudieron a la elección utilizando morochas, una estrategia electoral -que CNE y TSJ permiten- que se utilizó en Venezuela desde el año 2000 para desconocer la representación proporcional de las minorías.
Básicamente la derogada Lospp establecía que los cargos lista de un partido debían restarse de los nominales para hacer espacio en las listas a los partidos minoritarios. Las morochas se utilizaban para evitar esta sustracción.
Si se evalúan los resultados del domingo en Carabobo sin modificar las circunscripciones y con los principios de la anterior ley electoral -evitando el uso de las morochas-, le correspondería a la MUD cuatro diputados nominales, Tupamaros obtendría tres curules, la alianza del PSUV dos cargos y PPT un diputado.
El resultado del domingo es propio de un sistema mayoritario, el de la simulación anterior el que corresponde al sistema proporcional que contempla la Constitución.

Chávez perdió 890 mil votos, pero la oposición sólo ganó 194 mil

Los resultados del 26 de septiembre sirven para justificar casi cualquier postura.
Primero analicemos las sutilezas: 52% de los electores votaron en contra de los diputados del PSUV, eso es un hecho innegable. Tampoco se puede discutir que el chavismo tiene suficientes votos para seguir gobernando, aunque ahora -después de 5 años- tendrá límites en la aprobación de leyes orgánicas, modificación de leyes, remover magistrados o aprobar leyes habilitantes.
Si se analiza la elección bajo tres premisas: 1) Voto Nacional; 2) Cantidad de curules; 3) Impacto de la Ley Electoral; se pueden obtener las siguientes conclusiones: Con ciertos matices Chávez gana en voto lista a la AN y la Oposición gana en voto lista al Parlatino; 2) La Alianza Oficial obtiene la mayoría simple, pero pierde las 2/3 partes y las 3/5 partes del Parlamento; 3) La nueva Ley Electoral, aunque benefició a la oposición en los estados Anzoátegui y Zulia sobrerrepresentándola, terminó beneficiando al chavismo en el resto de las entidades.
Con relación al disputado voto lista a la Asamblea Nacional se deben realizar algunas consideraciones: Parece apresurado suponer que los 5.877.646 electores que no apoyaron a los candidatos de la alianza oficial puedan considerarse como votos seguros de la oposición, para llegar a ese punto todavía hay un largo trecho que recorrer.
Es mucho más realista indicar que la oposición -considerando el voto lista a la AN- obtuvo 5.334.309 votos válidos; que la opción de PPT capitalizó 354.767 votos y otros partidos regionales alcanzaron hasta 188.570 sufragios válidos. ¿Conclusión? La oposición -entendiendo oposición como los partidos que integran la MUD- debe concentrarse en mantener el apoyo de los 5,3 millones que marcan su techo histórico de votación e idear la forma de aglutinar a su causa el resto de sufragios anti-PSUV.
En el caso de la alianza oficial la lectura es obvia: 52% de los electores votaron en contra de sus candidatos.
Llegó la hora de entender que dejaron de ser mayoría y que se impone una revisión del proceder de la revolución, porque es absurdo suponer que en Venezuela existen 5,3 millones de oligarcas, "pitiyankis" y demás adjetivos que suelen utilizar los voceros de la revolución.
Además, hay que analizar el peso político de varios de los "pesos pesados" del partido que sufrieron derrotas de escándalo en las regiones que el Presidente-Comandante les ordenó ganar. Estos serían los casos de Cilia Flores, en Distrito Capital; Nicolás Maduro, en Táchira; Rafael Ramírez, en Zulia y Elías Jaua en Miranda.
Como el voto anti-PSUV lo dividimos en tres grupos, habría que hacer lo propio con el voto de la alianza oficial: En esencia el partido oficial logró aglutinar 5,1 millones de sufragios, el Partido Comunista obtuvo 163 mil y los Tupamaros -en los estados en que formaron parte de la alianza- hasta 153 mil.
De acá pasamos a la pérdida de votos del chavismo. Es cierto que entre febrero de 2009 y septiembre de 2010 el oficialismo dejó en el camino 890 mil sufragios, sin embargo, la oposición sólo creció en ese periodo de tiempo 194.470 votos; un crecimiento inferior, incluso, al que se desprende del incremento de votantes inscritos ante el Registro Electoral. En estos números se debe centrar el análisis. Esos electores que perdió Chávez pero no ganó la oposición deberían ser el mercado natural de cualquier estrategia política que se trace en las próximas horas.
Dentro del crecimiento opositor destaca los niveles de votación que se registran en el Municipio Sucre del estado Miranda, especialmente en parroquias con marcada tendencia pro-gobierno como La Dolorita, Caucagüita y Fila de Mariches. No estaría de más que si la oposición quiere seguir creciendo en zonas populares evalúe las causas para que los votos de oposición se incrementen en estas parroquias. Para el chavismo tampoco sería descabellado intentar comprender su descalabro desde lo que ocurre en esta jurisdicción.
Volviendo al tema macro, cualquier analista -o ciudadano- podría inferir que buena parte de los votos que pierde Chávez fueron a parar a la tarjeta de PPT y esta conclusión puede ser una verdad a medias: En las elecciones regionales de 2008 la tolda azul capitalizó sólo 24.767 votos. Su crecimiento sin duda es emblemático, pero -como sucede con UNT en el lado opositor- se debe considerar que su crecimiento y respaldo popular es muy localizado. 200.344 de los votos que obtiene PPT corresponden a electores del estado Lara.
Aunque la sobrerrepresentación que obtiene el chavismo a partir de la modificación de la derogada Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política le permite tener control sobre 98 diputados (59% del Parlamento) a pesar de contar sólo con 48% de los votos, lo cierto es que la oposición -a pesar del crecimiento leve- controla la votación de los principales estados del país -el llamado corredor electoral- control que, en teoría, le dará acceso a 60% de los votantes ante cualquier evento de circunscripción nacional como un referendo constitucional o una elección presidencial.
No obstante, se debe tener en cuenta que ante una elección de Asamblea Nacional Constituyente esta teórica ventaja numérica no serviría de mucho porque corresponderá -si nos guiamos por las decisiones del TSJ de 1999- al Presidente de la República definir las bases comiciales de ese hipotético evento electoral.
Para concluir: Como en otros procesos electorales lo que pierde el Presidente no necesariamente lo capitalizan sus principales adversarios. La oposición debería partir de esta premisa para mejorar su estrategia en el corto, mediano y largo plazos; el liderazgo del antichavismo no debe olvidar que aunque experimenta un crecimiento pequeño en zonas tradicionalmente chavistas, en líneas generales -como ocurrió en 2007- la pérdida de votos de Chávez es una variable importante para explicar su teórica victoria en voto nacional. Por último, el 26 de septiembre también permite comprobar que las opciones "bautizadas" como tercera vía no lograron -en medio de un ambiente electoral polarizado- romper la atracción que despiertan dos extremos opuestos en su forma de entender al país.

Dos millones de votos en blanco se emitieron el 26 de septiembre

Haga click sobre la imagen para ampliarla
Aunque la mayoría de los sistemas electorales suelen diferenciar al voto nulo -invalida la selección del elector- del voto en blanco -el elector evita apoyar a alguno de los candidatos o partidos en señal de disconformidad-, en Venezuela no se aplican estas categorías, por lo que es imposible precisar si los votos en blanco registrados corresponden a un error o a la intención de no votar en un nivel específico de la elección parlamentaria.
A pesar que la cifra consolidada de votos en blanco pudiese interpretarse como alta, al analizarse por los siete niveles de elección (ver infografía anexa) guarda relación con los registros históricos, salvo en el caso de la elección para el representante indígena de Venezuela ante el Parlatino. Para esta elección 794.607 electores que votaron para otros cargos no lo hicieron por ninguno de los seis candidatos indígenas.
Como representante indígena fue electa Dalia Yánez (Conive-PSUV) con 4.781.671 votos. No obstante, si se suman los votos en blanco a las dos candidaturas que presentó la oposición, el partido oficial tuviese una curul menos ante el Parlamento Latinoamericano.
Si se analizan las diferencias entre voto en blanco entre las 87 circunscripciones de votación y el voto lista por los partidos en el ámbito estatal, los sufragios no emitidos en los niveles nominales (548.895 votos) prácticamente duplican a los votos no recibidos por las tarjetas de las distintas opciones políticas (287.094 sufragios).
Solo en la circunscripción 5 del estado Carabobo -que está siendo impugnada por los candidatos de la oposición- se presentó una relación inversa en la cual los electores que votaron por los candidatos nominales del chavismo no lo hicieron por la tarjeta del PSUV. 

A reinscribirse 
De los 169 partidos políticos que se presentaron a los comicios parlamentarios -entre organizaciones nacionales y regionales- 71 obtuvieron menos de mil votos en sus tarjetas.
Las organizaciones nacionales y regionales que capitalizaron apoyos por debajo del umbral de 1% del total de sufragios (115.962 votos en el caso de las nacionales) deberán reinscribirse ante el CNE.
En este lote se incluyen 11 organizaciones que integran a la Mesa de la Unidad Democrática: La Causa R, Alianza Bravo Pueblo, Bandera Roja, Movimiento Republicano, Movimiento al Socialismo, Unidad Democrática, Gente Emergente, SI, URD y Vanguardia.
A la reinscripción también deben someterse los partidos integrantes de la alianza oficial como UPV y MEP. Se salvan del trámite Tupamaros y el Partido Comunista.
La reinscripción consiste en entregar al Consejo Nacional Electoral (CNE) firmas equivalentes a 1% del total de electores de, al menos, 11 estados sin importar de qué entidades se trate. En el caso de partidos regionales las firmas equivalen a 1% de los votantes inscritos en la entidad respectiva. 

lunes 4 de octubre de 2010

Ley Electoral perjudicó a la oposición el 26 de septiembre

Haga clic sobre la imagen para ampliarla
Los resultados de los comicios parlamentarios ponen en evidencia al sistema electoral venezolano por no respetar la representación proporcional establecida en la Constitución Nacional. Aunque el artículo 63 de la Constitución contempla que "la ley garantizará el principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional" y el 186 contempla que la Asamblea Nacional estará integrada por diputados elegidos en cada entidad federal por "votación universal, directa, personalizada y secreta con representación proporcional", la adjudicación de cargos realizada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) demuestra que en el país se aplica un sistema electoral de corte mayoritario.
Básicamente los sistemas electorales que existen en el mundo pueden dividirse -con sus variantes- en dos grandes bloques: 1. Los sistemas mayoritarios que sobrerrepresentan a los ganadores para consolidar mayorías parlamentarias disminuyendo la presencia de oposición; 2. Los sistemas de representación proporcional que intentan garantizar que todas las fuerzas políticas -si cuentan con los votos- puedan tener presencia en los cuerpos deliberantes.
Desde 1958, Venezuela ha tenido 15 leyes electorales. En todas se ha garantizado el principio de representación proporcional, incluso en la Constitución vigente este concepto está presente en los artículos 63 y 293. Sin embargo, la Ley Orgánica de Procesos Electorales -que derogó a la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política- aprobada en julio de 2009 con el voto de diputados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y del Partido Comunista impone en el país un sistema electoral segmentado -artículo 9 de la referida ley- que provoca que el chavismo esté sobrerrepresentado en la nueva AN.
En un sistema electoral proporcional, si una fuerza política obtiene 52% de los sufragios debería obtener, aproximadamente, 52% de las curules. Hace una semana, la alianza electoral del PSUV, Partido Comunista y otras organizaciones recibió 5.461.422 votos (48,5%) que le valieron adjudicarse 98 diputados (59%). 

¿Por qué ocurre? Aunque la opinión pública considera que el cambio de las circunscripciones de votación -facilitado por la nueva Ley Electoral- es la principal causa de la sobrerrepresentación, la modificación de los circuitos de votación en los estados Amazonas, Barinas, Carabobo, Lara, Miranda, Táchira y Zulia apenas tiene un efecto global de tres diputados adicionales para el chavismo (ver infografía anexa) El gerrymandering -modificación de circunscripciones para beneficiar a una tendencia política específica- tiene poco impacto para explicar la diferencia de 31 diputados entre chavismo y oposición.
Si el impacto se analiza por entidad la redistribución de las circunscripciones restó dos diputados a la oposición en Distrito Capital, dos en Carabobo y uno en Táchira; sin embargo -como el sistema beneficia al que es mayoría porque lo sobrerrepresenta- le permitió ganar curules adicionales en Lara y Zulia
La variación en la cantidad de diputados que integran la Asamblea Nacional -disminuyó de 167 a 165 diputados- también afectó a la oposición. Uno de esos diputados adicionales se escogía en el estado Miranda. Por la votación del domingo esa curul le correspondería a la oposición.

El efecto PPT 
Redistribuir las circunscripciones empleadas el domingo sirve para demostrar la escasa proporcionalidad de la elección.
Por ejemplo, si el CNE hubiese eliminado las 19 circunscripciones plurinominales -elegían hasta 3 diputados- construyendo sólo circunscripciones uninominales -eligen a un solo diputado- los técnicos de Ojo Electoral calculan que por la votación obtenida el 26 de septiembre le corresponderían hasta 74 diputados a la alianza de la MUD, 4 curules serían para PPT y dos más para diputados indígenas. En total la adjudicación definitiva de las elecciones sería: 85 diputados para el oficialismo y 80 para sus adversarios políticos.
Sin embargo, la principal variable para explicar los resultados se encuentra en la sobrerrepresentación de los estados menos poblados del país en la Asamblea Nacional. En la literatura electoral se conoce a este efecto como malapportionment. Según los resultados del 26 de septiembre el chavismo ganó en todos los estados que están sobrerrepresentados con la excepción de Nueva Esparta.
Si se compara el promedio de votos de los diputados del PSUV con el de la oposición -sumando en este cálculo a la MUD, PTT y partidos regionales fuera de las alianzas- mientras cada curul del chavismo se obtuvo con 55.096 votos, la oposición necesitó de hasta 86.851 sufragios para poder ganar un parlamentario. No obstante, la sobrerrepresentación no es consecuencia directa de la Lopre -aunque sirvió para incrementarla-. Una de las causas a este problema se encuentra en la eliminación de la Cámara del Senado de la Constitución aprobada en 1999, en la que todos los estados estaban igualmente representados, además de la nueva Ley Electoral.
Por ejemplo, si se emplearan los criterios de elección del antiguo Senado a la votación lista obtenida por las alianzas el 26 de septiembre, el PSUV tendría 24 senadores, la oposición 22 y PPT alcanzaría una curul.
El cambio del sistema electoral proporcional por uno mayoritario, unido a la modificación de las circunscripciones en los estados en los cuales la oposición es mayoría -o está cerca de serlo- explica la diferencia de 31 diputados entre los bloques, aunque existe paridad en la cantidad de votos obtenidos.


Sin representación proporcional desde 1999
En los últimos 10 años la representación proporcional ha sido irrespetada. Aunque la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política -derogada en julio de 2009- la consagraba, los resultados electorales demuestran que los partidos -con la anuencia del TSJ y CNE- lograron evitar que se respetara, lo que contribuyó a quitarle cargos a los partidos minoritarios y regionales.
Por ejemplo, para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente en 1999 los candidatos del chavismo capitalizaron 62% de los votos y obtuvieron 94,53% de las curules. Durante las elecciones regionales del año 2004 se le adjudicaron a la oposición 34% de los puestos en los parlamentos regionales, cuando por su votación le correspondían 56%.
Para las elecciones locales del año 2005, la morocha UVE-MVR capitalizó 164% de cargos adicionales en detrimento de las minorías del chavismo y de la oposición. Una situación similar se presentó en las elecciones regionales del año 2008, cuando la técnica de las morochas otorgó al chavismo 33% de cargos adicionales.
Salvo en el caso de la elección para la ANC en la que se empleó un sistema mayoritario, en el resto de procesos comiciales se desconoció la distribución proporcional consagrada en la ley.
Los resultados del domingo pasado (ver infografía anexa) demuestran cómo los partidos más pequeños, que estuvieron fuera de las dos grandes alianzas, hubiesen podido tener presencia en el Parlamento si la nueva Ley Electoral no impusiera un sistema de sobrerrepresentación de mayorías en el país.

sábado 2 de octubre de 2010

Related Posts with Thumbnails