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viernes 29 de julio de 2011
Salas Römer no va a primarias
El sábado, casi al filo de la medianoche, el ex candidato presidencial de Proyecto Venezuela, Henrique Salas Römer, lanzaba -a través de su cuenta en twitter @h_salasromer- la siguiente reflexión: "primarias se concibieron para escoger candidato frente a Chávez. Desaparecido electoralmente ¿no será bueno repensarlo?
Recibió Salas Römer toda clase de insultos por este tweet. No obstante, se debe reconocerle que es uno de los pocos políticos que aspira a que exista "acuerdo" y no primarias que se atreve a plantearlo públicamente. Es uno de los pocos que se ha atrevido a ser, por darle un calificativo, políticamente incorrecto.
Plantea Salas Römer un debate interesante. Inicialmente se puede responder que una oposición fragmentada está condenada a perder si enfrenta a Chávez. Datanálisis del mes de julio lo refleja de la siguiente forma: en un escenario electoral entre el Presidente y el resto de aspirantes de la oposición el jefe del Estado capitalizaría 31,7%, de los votos válidos; el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, llegaría a 18,8%; el exalcalde de Chacao, Leopoldo López, se quedaría con 5%; el gobernador del estado Zulia, Pablo Pérez, no pasaría de 4,6%; Manuel Rosales 3,2% y Antonio Ledezma obtendría 1,2%.
No obstante, si el escenario se polariza entre Chávez y un candidato de oposición electo en primarias 31,7% de los electores se decantaría por apoyar a Chávez y 34,9% apoyaría a su adversario.
La premisa de Salas Römer es que Chávez no estará en la contienda electoral de 2012. Al día de hoy no existen datos que permitan asegurar que el jefe del Estado no se presentará. Lo que sí es cierto es que el Presidente no tiene un sucesor y en el supuesto que no pueda competir deberá comenzar a construir su relevo (algo que no está haciendo en este momento).
Según la última encuesta de Hinterlaces 36% de los ciudadanos no encuentran liderazgos consolidados dentro del chavismo y 27% no sabe o declina responder esta pregunta. Los mejor posicionados en este escenario son Elías Jaua (15%) y Nicolás Maduro (8%), sin embargo es necesario preguntarse si estos números obedecen a los cargos que ocupan o a responden a un verdadero trabajo de base.
La ausencia de liderazgos de base dentro del chavismo puede aupar la tesis de que la oposición no necesita primarias. Aunque las elecciones de base no representan la solución a todos los problemas, en este caso son indispensables para la oposición. Si la dirigencia del antichavismo acuerda escoger a un candidato por "acuerdo" o "consenso" probablemente éste salga de los aspirantes presidenciales que en este momento no figuran en la intención de voto de los ciudadanos.
Según Datanálisis si las primarias se realizaran este domingo Capriles Radonski obtendría 49,9% de los votos, mientras el gobernador del estado Zulia capitalizaría 11,6%. Por su parte López recibiría el apoyo de 9,3%, Manuel Rosales 8,8%, Antonio Ledezma 3,9% y María Corina Machado 2,9% (la encuesta se realizó antes de que formalizara su candidatura).
La intención de voto para las primarias demuestra que los nombres que podrían surgir de un "acuerdo" o "pacto" no aparecen en las encuestas o no ocupan un lugar privilegiado en ellas.
Por primera vez en una década la oposición exhibe liderazgos consolidados para enfrentar a Chávez, por primera vez la oposición tiene opciones reales de derrotarlo en un cara a cara electoral. Como hemos escrito en anteriores textos el peligro para quienes adversan a Chávez -o el beneficio para el chavismo- radica en que los políticos, postulados o no, que no tienen opciones reales en las primarias del 12 de febrero intenten "manipular" la selección del aspirante presidencial de oposición gestando acuerdos paralelos.
No le falta razón a Salas Römer en una parte de su planteamiento. Repetimos por eso la reflexión de la última semana: lo único que mantiene unido a la oposición -hasta este momento- es el deseo anti-Chávez. ¿En ausencia del Presidente existirán liderazgos lo suficientemente consolidados para mantener la unidad opositora?
La respuesta a esta interrogante debería ser sencilla: Romper la unidad será un error más costoso para la oposición -y para el país- que el de retirarse de las elecciones parlamentarias de 2005. ¿Usted qué piensa?
Recibió Salas Römer toda clase de insultos por este tweet. No obstante, se debe reconocerle que es uno de los pocos políticos que aspira a que exista "acuerdo" y no primarias que se atreve a plantearlo públicamente. Es uno de los pocos que se ha atrevido a ser, por darle un calificativo, políticamente incorrecto.
Plantea Salas Römer un debate interesante. Inicialmente se puede responder que una oposición fragmentada está condenada a perder si enfrenta a Chávez. Datanálisis del mes de julio lo refleja de la siguiente forma: en un escenario electoral entre el Presidente y el resto de aspirantes de la oposición el jefe del Estado capitalizaría 31,7%, de los votos válidos; el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, llegaría a 18,8%; el exalcalde de Chacao, Leopoldo López, se quedaría con 5%; el gobernador del estado Zulia, Pablo Pérez, no pasaría de 4,6%; Manuel Rosales 3,2% y Antonio Ledezma obtendría 1,2%.
No obstante, si el escenario se polariza entre Chávez y un candidato de oposición electo en primarias 31,7% de los electores se decantaría por apoyar a Chávez y 34,9% apoyaría a su adversario.
La premisa de Salas Römer es que Chávez no estará en la contienda electoral de 2012. Al día de hoy no existen datos que permitan asegurar que el jefe del Estado no se presentará. Lo que sí es cierto es que el Presidente no tiene un sucesor y en el supuesto que no pueda competir deberá comenzar a construir su relevo (algo que no está haciendo en este momento).
Según la última encuesta de Hinterlaces 36% de los ciudadanos no encuentran liderazgos consolidados dentro del chavismo y 27% no sabe o declina responder esta pregunta. Los mejor posicionados en este escenario son Elías Jaua (15%) y Nicolás Maduro (8%), sin embargo es necesario preguntarse si estos números obedecen a los cargos que ocupan o a responden a un verdadero trabajo de base.
La ausencia de liderazgos de base dentro del chavismo puede aupar la tesis de que la oposición no necesita primarias. Aunque las elecciones de base no representan la solución a todos los problemas, en este caso son indispensables para la oposición. Si la dirigencia del antichavismo acuerda escoger a un candidato por "acuerdo" o "consenso" probablemente éste salga de los aspirantes presidenciales que en este momento no figuran en la intención de voto de los ciudadanos.
Según Datanálisis si las primarias se realizaran este domingo Capriles Radonski obtendría 49,9% de los votos, mientras el gobernador del estado Zulia capitalizaría 11,6%. Por su parte López recibiría el apoyo de 9,3%, Manuel Rosales 8,8%, Antonio Ledezma 3,9% y María Corina Machado 2,9% (la encuesta se realizó antes de que formalizara su candidatura).
La intención de voto para las primarias demuestra que los nombres que podrían surgir de un "acuerdo" o "pacto" no aparecen en las encuestas o no ocupan un lugar privilegiado en ellas.
Por primera vez en una década la oposición exhibe liderazgos consolidados para enfrentar a Chávez, por primera vez la oposición tiene opciones reales de derrotarlo en un cara a cara electoral. Como hemos escrito en anteriores textos el peligro para quienes adversan a Chávez -o el beneficio para el chavismo- radica en que los políticos, postulados o no, que no tienen opciones reales en las primarias del 12 de febrero intenten "manipular" la selección del aspirante presidencial de oposición gestando acuerdos paralelos.
No le falta razón a Salas Römer en una parte de su planteamiento. Repetimos por eso la reflexión de la última semana: lo único que mantiene unido a la oposición -hasta este momento- es el deseo anti-Chávez. ¿En ausencia del Presidente existirán liderazgos lo suficientemente consolidados para mantener la unidad opositora?
La respuesta a esta interrogante debería ser sencilla: Romper la unidad será un error más costoso para la oposición -y para el país- que el de retirarse de las elecciones parlamentarias de 2005. ¿Usted qué piensa?
Capriles Radonski + Pablo + Leopoldo +María Corina
"Ahí viene María" -¿Y Manuel?- El anuncio formal de la candidatura presidencial de la diputada María Corina Machado viene a dar por cerrada la -presumible desde el año pasado- oferta electoral presidencial de la oposición.
Salvo que en las próximas semanas un outsider decida intentar capitalizar el voto de los indecisos, el cuadro electoral del que saldrá el candidato que adversará al presidente Hugo Chávez en 2012 está cerrado. Solo falta saber qué ocurrirá en las primarias convocada para el domingo 12 de febrero.
Lo llamativo de las candidaturas presidenciales de la oposición es cómo se reparten las preferencias. De los cincos aspirantes mejor posicionados en este momento, cuatro representan liderazgos que se han construido en la última década: Henrique Capriles Radonski, Pablo Pérez, Leopoldo López y María Corina Machado. Sólo Antonio Ledezma, un liderazgo nacido en la "cuarta" es capaz de colarse (aunque muy alejado de la punta en este momento) entre los que tienen presencia en las menciones espontáneas de los electores
El mensaje parece claro: los electores exigen una renovación de los dirigentes y de la forma de hacer política.
No obstante, los cuatro mejor posicionados -al día de hoy- no hacen equipo, aún no hacen unidad. Para crecer en las encuestas, Machado necesita "robarle" votos al gobernador del estado Miranda y al exalcalde de Chacao. Paradójicamente, si llegase a declinar antes del 12 de febrero su apoyo, presumiblemente, sería para el bloque social demócrata (AD y UNT a la cabeza) y no para los liderazgos que se podrían considerar como sus iguales generacionales.
No es nada claro el panorama electoral de la oposición (aunque en comparación al chavismo, por primera vez en una década, es totalmente satisfactorio). No es nada claro porque el gobernador del Zulia, uno de sus principales candidatos, aún debe esperar por el futuro del caudillo de su partido para definir el rumbo que tomará su carrera política. Si se confirma el rumor de la postulación en "llave" del gobernador con Manuel Rosales, lo más probable es que un formidable adversario para Chávez no supere la alcabala de la consulta popular de febrero.
Mientras Pérez aguarda por el exgobernador del Zulia, López aún tienen que esperar por la respuesta del Gobierno al fallo de la Corte-IDHH. Por su parte, Capriles Radonski debe trabajar para que algunos de sus adversarios no intenten capitalizar a su favor la decisión del TSJ -sorprendentemente anulada de oficio en sólo 24 horas- de admitir a trámite una denuncia rechazada en 2009. Por otra parte Machado aún no tiene claro qué sucederá con la investigación por el financiamiento que recibió Súmate mientras fue la cabeza de esta organización.
Si olvidamos los dudas que suscitan las negociaciones, el hecho es que la oposición tiene liderazgos que pueden terminar de consolidarse para enfrentarse en 2012 a Chávez. Antes del anuncio de los padecimientos del jefe de Estado -la enfermedad puede cohesionar la chavismo, pero no ganarle votos- en un eventual cara a cara con el jefe del Estado, Capriles Radonski obtenía 34,7% y el Presidente 35,4%. Leopoldo López 29% (Chávez 36,2%), Pablo Pérez 25,9% (Chávez 36,4%), María Corina Machado 22% (Chávez 36,9%) y Antonio Ledezma 18% (Chávez 37,5%)
Sin embargo, a pesar de lo positivo de los números, el panorama se vuelve incierto porque el electorado opositor parece no identificar los verdaderos peligros. El lanzamiento de Machado generó toda serie de críticas y reproches de parte del segmento de la población que puede influir -o cree que influye- más en la opinión pública.
No parece lógico que se exigieran primarias para escoger a un candidato de unidad, pero se satanice a quienes aspiran a medirse en ellas. No les falta razón a quienes les recriminan a Machado que abandona la Asamblea Nacional o a quienes les recuerdan que les cerró el paso a personas que sí querían ser parlamentarios. En todo caso, su participación en el proceso de base no afecta a la oposición.
El verdadero peligro se encuentra en que los políticos -postulados o no- que no tienen opciones reales en el evento de base intenten "manipular" la selección del aspirante presidencial de oposición gestando acuerdos paralelos.
Y el impacto negativo de esos acuerdos deben unirse al peligro latente: lo único que mantiene unido a la oposición -hasta este momento- es el deseo antiChávez. ¿En ausencia del Presidente existirán liderazgos lo suficientemente consolidados para mantener la unidad opositora?
Salvo que en las próximas semanas un outsider decida intentar capitalizar el voto de los indecisos, el cuadro electoral del que saldrá el candidato que adversará al presidente Hugo Chávez en 2012 está cerrado. Solo falta saber qué ocurrirá en las primarias convocada para el domingo 12 de febrero.
Lo llamativo de las candidaturas presidenciales de la oposición es cómo se reparten las preferencias. De los cincos aspirantes mejor posicionados en este momento, cuatro representan liderazgos que se han construido en la última década: Henrique Capriles Radonski, Pablo Pérez, Leopoldo López y María Corina Machado. Sólo Antonio Ledezma, un liderazgo nacido en la "cuarta" es capaz de colarse (aunque muy alejado de la punta en este momento) entre los que tienen presencia en las menciones espontáneas de los electores
El mensaje parece claro: los electores exigen una renovación de los dirigentes y de la forma de hacer política.
No obstante, los cuatro mejor posicionados -al día de hoy- no hacen equipo, aún no hacen unidad. Para crecer en las encuestas, Machado necesita "robarle" votos al gobernador del estado Miranda y al exalcalde de Chacao. Paradójicamente, si llegase a declinar antes del 12 de febrero su apoyo, presumiblemente, sería para el bloque social demócrata (AD y UNT a la cabeza) y no para los liderazgos que se podrían considerar como sus iguales generacionales.
No es nada claro el panorama electoral de la oposición (aunque en comparación al chavismo, por primera vez en una década, es totalmente satisfactorio). No es nada claro porque el gobernador del Zulia, uno de sus principales candidatos, aún debe esperar por el futuro del caudillo de su partido para definir el rumbo que tomará su carrera política. Si se confirma el rumor de la postulación en "llave" del gobernador con Manuel Rosales, lo más probable es que un formidable adversario para Chávez no supere la alcabala de la consulta popular de febrero.
Mientras Pérez aguarda por el exgobernador del Zulia, López aún tienen que esperar por la respuesta del Gobierno al fallo de la Corte-IDHH. Por su parte, Capriles Radonski debe trabajar para que algunos de sus adversarios no intenten capitalizar a su favor la decisión del TSJ -sorprendentemente anulada de oficio en sólo 24 horas- de admitir a trámite una denuncia rechazada en 2009. Por otra parte Machado aún no tiene claro qué sucederá con la investigación por el financiamiento que recibió Súmate mientras fue la cabeza de esta organización.
Si olvidamos los dudas que suscitan las negociaciones, el hecho es que la oposición tiene liderazgos que pueden terminar de consolidarse para enfrentarse en 2012 a Chávez. Antes del anuncio de los padecimientos del jefe de Estado -la enfermedad puede cohesionar la chavismo, pero no ganarle votos- en un eventual cara a cara con el jefe del Estado, Capriles Radonski obtenía 34,7% y el Presidente 35,4%. Leopoldo López 29% (Chávez 36,2%), Pablo Pérez 25,9% (Chávez 36,4%), María Corina Machado 22% (Chávez 36,9%) y Antonio Ledezma 18% (Chávez 37,5%)
Sin embargo, a pesar de lo positivo de los números, el panorama se vuelve incierto porque el electorado opositor parece no identificar los verdaderos peligros. El lanzamiento de Machado generó toda serie de críticas y reproches de parte del segmento de la población que puede influir -o cree que influye- más en la opinión pública.
No parece lógico que se exigieran primarias para escoger a un candidato de unidad, pero se satanice a quienes aspiran a medirse en ellas. No les falta razón a quienes les recriminan a Machado que abandona la Asamblea Nacional o a quienes les recuerdan que les cerró el paso a personas que sí querían ser parlamentarios. En todo caso, su participación en el proceso de base no afecta a la oposición.
El verdadero peligro se encuentra en que los políticos -postulados o no- que no tienen opciones reales en el evento de base intenten "manipular" la selección del aspirante presidencial de oposición gestando acuerdos paralelos.
Y el impacto negativo de esos acuerdos deben unirse al peligro latente: lo único que mantiene unido a la oposición -hasta este momento- es el deseo antiChávez. ¿En ausencia del Presidente existirán liderazgos lo suficientemente consolidados para mantener la unidad opositora?
¿Venezuela será ingobernable sin Chávez?
Hasta el 20 de junio el panorama político venezolano era complejo. Por primera vez la oposición podía exhibir tres liderazgos consolidados como eventuales rivales del presidente Hugo Chávez (esto jamás había ocurrido en una década). En un eventual cara a cara entre el Jefe del Estado y el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, el Presidente obtenía 35,4%, y el abanderado de Primero Justicia 34,7%. Si el cara a cara fuese contra el ex alcalde de Chacao, Chávez capitalizaba 36,2% y Leopoldo López 29% y aún sin lanzarse oficialmente el gobernador del Zulia, Pablo Pérez, obtendría 25,9% y Chávez 36,4% Otros liderazgos como el de Antonio Ledezma o María Corina Machado aún no aparecen consolidados en las encuestas para enfrentarse al Jefe del Estado. No obstante se debe esperar la evolución de la campaña.
Así estaba el país hace un mes, ahora la situación pasó de compleja a incierta.
Chávez enfermó. Y la incertidumbre sobre su estado de salud y evolución obligan a analizar al país en, al menos, cuatro escenarios:
Los rumores sobre un supuesto estado de salud precario hicieron que todos los grupos oficialistas intentaran quedar lo mejor posicionados para "tomar" el poder (convendría analizar en profundidad que entienden algunos dirigentes del chavismo con "tomar" el poder). Así que el país fue testigo silencioso de las luchas de poder entre los grupos de Diosdado Cabello (+ Jesse Chacón), Francisco Ameliach, Reyes Reyes, Elías Jaua (+ Jorge Giordani + el Frente Francisco Miranda), Tarek El Aissami, Nicolás Maduro (+ Cilia Flores + Jorge Rodríguez + Aristóbulo Istúriz), Rafael Ramírez, Adán Chávez, José Vicente Rangel, etc.
Sin embargo, Chávez regresó. Disminuido, pero regresó. Y desde que está en Caracas se ha dado a la tarea de controlar los demonios desatados en su ausencia. No en vano, ratificó a todo el Gabinete y al Alto Mando Militar (en el aspecto militar esta es una postura consecuente en el Jefe del Estado) en un intento por controlar una situación que podría ser perjudicial para su reelección.
La meta del Jefe del Estado, y de sus próximas apariciones públicas, será la de demostrar a la galería que su gobierno y su familia están unidos, sin aparentes grietas. El(la) aparente sucesor(a) aún no aparecerá.
Como ocurrió con la estrategia electoral ante el referendo por la reelección en el año 2009, se intentará posicionar en la opinión pública la idea que el país es ingobernable sin la presencia de Chávez, volverán los spot que haciendo un ejercicio de futurología advierten que desaparecerán las misiones y vendrá la persecución. Esta imagen ya intentó "venderse" con aparente poco éxito durante su reposo en Cuba.
No obstante, la estrategia que sirvió en 2009 podría resultar contraproducente en este momento. Lo que hizo que los venezolanos apoyaran al Presidente paradójicamente podría tener en este instante el efecto contrario.
Hace dos años el venezolano veía al Chávez invencible, al mito, al que siempre estaría comandando al Estado; ahora se observa al Presidente humano, al que puede faltar y en su ausencia, más que el caos desatado que anticipan los analistas de VTV, vendrá la pérdida de privilegios de una clase política que copió -y perfeccionó- los peores vicios de la Cuarta República. Y por esta pérdida de privilegios es que el chavismo se hará ingobernable.
Venezuela necesita a Chávez, sin duda. Lo necesita para controlar a los distintos sectores de la revolución bolivariana, a los que creen en ella y a los que se valen de ella para enriquecerse.
Si los temores por la ausencia del Presidente se hubiesen producido entre 2004 y 2009 la situación sería distinta, porque la precaria institucionalidad del país, unida a la ausencia manifiesta de liderazgos consolidados en las regiones daría paso al caos. No obstante, el escenario actual es distinto. Aunque el chavismo carece de quien conduzca la revolución, sí existen liderazgos -en la otra acera- que pueden garantizar que se mantenga la institucionalidad.
Sin Chávez, 32,4% de los venezolanos (que se autodefinen como chavistas) se quedarán sin guía, y la revolución sin norte mientras transita un camino similar al que ya recorrió la oposición. La duda es cómo reaccionarán el resto de los venezolanos: ¿Se dejarán consumir por las dudas e incertidumbres del chavismo? ¿Entenderán que el país está pagando el precio de confiar en un movimiento basado exclusivamente en las ideas -y ahora la salud- de un hombre? ¿Votarán por quién no puede garantizar la continuidad de sus privilegios? ¿Permitirán que el país copie el modelo sirio en el cual el Presidente "designa" a su sucesor?
Así estaba el país hace un mes, ahora la situación pasó de compleja a incierta.
Chávez enfermó. Y la incertidumbre sobre su estado de salud y evolución obligan a analizar al país en, al menos, cuatro escenarios:
- El Presidente se recupera satisfactoriamente de sus dolencias
- El Presidente no logra recuperarse, pero continúa en la campaña por la reelección
- Su cuadro médico obliga a Chávez a designar y construir un(a) sucesor(a)
- Venezuela se queda sin Chávez.
Los rumores sobre un supuesto estado de salud precario hicieron que todos los grupos oficialistas intentaran quedar lo mejor posicionados para "tomar" el poder (convendría analizar en profundidad que entienden algunos dirigentes del chavismo con "tomar" el poder). Así que el país fue testigo silencioso de las luchas de poder entre los grupos de Diosdado Cabello (+ Jesse Chacón), Francisco Ameliach, Reyes Reyes, Elías Jaua (+ Jorge Giordani + el Frente Francisco Miranda), Tarek El Aissami, Nicolás Maduro (+ Cilia Flores + Jorge Rodríguez + Aristóbulo Istúriz), Rafael Ramírez, Adán Chávez, José Vicente Rangel, etc.
Sin embargo, Chávez regresó. Disminuido, pero regresó. Y desde que está en Caracas se ha dado a la tarea de controlar los demonios desatados en su ausencia. No en vano, ratificó a todo el Gabinete y al Alto Mando Militar (en el aspecto militar esta es una postura consecuente en el Jefe del Estado) en un intento por controlar una situación que podría ser perjudicial para su reelección.
La meta del Jefe del Estado, y de sus próximas apariciones públicas, será la de demostrar a la galería que su gobierno y su familia están unidos, sin aparentes grietas. El(la) aparente sucesor(a) aún no aparecerá.
Como ocurrió con la estrategia electoral ante el referendo por la reelección en el año 2009, se intentará posicionar en la opinión pública la idea que el país es ingobernable sin la presencia de Chávez, volverán los spot que haciendo un ejercicio de futurología advierten que desaparecerán las misiones y vendrá la persecución. Esta imagen ya intentó "venderse" con aparente poco éxito durante su reposo en Cuba.
No obstante, la estrategia que sirvió en 2009 podría resultar contraproducente en este momento. Lo que hizo que los venezolanos apoyaran al Presidente paradójicamente podría tener en este instante el efecto contrario.
Hace dos años el venezolano veía al Chávez invencible, al mito, al que siempre estaría comandando al Estado; ahora se observa al Presidente humano, al que puede faltar y en su ausencia, más que el caos desatado que anticipan los analistas de VTV, vendrá la pérdida de privilegios de una clase política que copió -y perfeccionó- los peores vicios de la Cuarta República. Y por esta pérdida de privilegios es que el chavismo se hará ingobernable.
Venezuela necesita a Chávez, sin duda. Lo necesita para controlar a los distintos sectores de la revolución bolivariana, a los que creen en ella y a los que se valen de ella para enriquecerse.
Si los temores por la ausencia del Presidente se hubiesen producido entre 2004 y 2009 la situación sería distinta, porque la precaria institucionalidad del país, unida a la ausencia manifiesta de liderazgos consolidados en las regiones daría paso al caos. No obstante, el escenario actual es distinto. Aunque el chavismo carece de quien conduzca la revolución, sí existen liderazgos -en la otra acera- que pueden garantizar que se mantenga la institucionalidad.
Sin Chávez, 32,4% de los venezolanos (que se autodefinen como chavistas) se quedarán sin guía, y la revolución sin norte mientras transita un camino similar al que ya recorrió la oposición. La duda es cómo reaccionarán el resto de los venezolanos: ¿Se dejarán consumir por las dudas e incertidumbres del chavismo? ¿Entenderán que el país está pagando el precio de confiar en un movimiento basado exclusivamente en las ideas -y ahora la salud- de un hombre? ¿Votarán por quién no puede garantizar la continuidad de sus privilegios? ¿Permitirán que el país copie el modelo sirio en el cual el Presidente "designa" a su sucesor?
jueves 14 de julio de 2011
Videochat Panorama electoral 2012. ¿Sin Chávez Venezuela es ingobernable?
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viernes 8 de julio de 2011
¿Chávez está herido de muerte?
Muchos analistas políticos -cercanos a la oposición- aseguran que el presidente Hugo Chávez está "herido de muerte", políticamente hablando. Sin duda, su cuadro médico, del que aún se desconocen detalles precisos, es un handicap importante para la campaña presidencial del próximo año; no obstante presumir -o vender la idea- que Chávez ya está derrotado es uno de los peores análisis que podría realizarse en este momento.
No se debe olvidar que ante un eventual "fraccionamiento" de la oposición, el chavismo puede convertirse sin problemas en la principal minoría del país (según Datanálisis 31,5% se la población se autodefine como chavista, 32,4% como neutrales y 30,1% como opositores). Por esta razón no le conviene a la oposición creer que Chávez está derrotado y perder, en consecuencia, el norte que con muchísimo esfuerzo intenta mantener desde hace algunos meses.
Nadie debería sorprenderse del regreso de Chávez al país. Resulta lógico que su presencia en Venezuela sea necesaria para mitigar la incertidumbre del chavismo de base y la lucha de poder entre los dirigentes del PSUV.
¿Por qué estalló esta crisis en el chavismo? La respuesta a esta interrogante es sencilla: la reelección indefinida. La convalecencia de Chávez en Cuba demostró la inconveniencia de imponer un sistema que no admite la alternancia en el poder. Un modelo que logró destruir al chavismo sin Chávez. El PSUV, el Gobierno y las bases de chavismo carecen hoy en día de mecanismos de alternancia y resolución de conflictos por creer en el "Chávez forever".
Para tratar de aplacar los demonios internos que él mismo generó, Chávez necesita mostrar -vender la percepción- que su salud se recupera. Ahora bien, podrían equivocarse tanto quienes creen que "Chávez está herido de muerte", como aquellos que suponen que la enfermedad le hará romper definitivamente el descenso lento, pero sostenido, que experimenta en las encuestas.
Su enfermedad puede cohesionar al chavismo (al duro y al light), pero esos grupos, sumados solo representa 1/3 de los votantes potenciales. Falta por saber cómo interpretará los neutrales -y algunos sectores del chavismo más crítico- el manejo electoral que se hace de la enfermedad del Presidente. Es presumible que en estos segmentos se mantenga la incertidumbre sobre el futuro del país.
En este punto se necesita saber si Chávez podrá afrontar la campaña electoral de 2012. ¿Está en condiciones de lanzarse a la reelección? ¿Necesitará "escoger" a un relevo? Las respuestas a estas preguntas solo las conoce él, sus hijas, Fidel Castro y su equipo de médicos. Sin embargo esta información es vital para entender el escenario país en el corto o mediano plazo. Ni la oposición, ni el propio chavismo, tienen estas respuestas.
Puede inferirse que en el corto plazo no existirá un relevo a Chávez. Los estudios de opinión -incluso los más cercanos al oficialismo- son demoledores en este sentido.
En este escenario puede resultar un error muy costoso para el chavismo suponer que el movimiento es igual de fuerte con o sin la presencia del "comandante-presidente", razón que hace inviable "encontrar" o "construir" líderes que suficiente aceptación en las bases para soportar las ausencias temporales del Jefe del Estado.
No obstante, para la oposición puede ser igual de costoso suponer que Chávez ya no es un rival de peso. Por esta razón sus principales presidenciables no puede perder el norte. Mientras el chavismo intenta recomponerse, es vital para sus adversarios encontrar a un candidato unitario que genere la esperanza de un cambio, y que sea un vocero creíble del proyecto país de la oposición.
Todas estas conjeturas no podrán valorarse hasta dentro de un mes -aproximadamente- cuando se obtengan los resultados de los últimos estudios cuantitativos y cualitativos de opinión pública, mientras tanto es erróneo creer que el escenario electoral 2012 se jugará -por primera vez en más de una década- sin la influencia directa de Chávez.
Escribo estas líneas mientras el Presidente pronuncia su discurso en el Balcón del Pueblo.
De estos 36 minutos de alocución se pueden extraer varias conclusiones:
No se debe olvidar que ante un eventual "fraccionamiento" de la oposición, el chavismo puede convertirse sin problemas en la principal minoría del país (según Datanálisis 31,5% se la población se autodefine como chavista, 32,4% como neutrales y 30,1% como opositores). Por esta razón no le conviene a la oposición creer que Chávez está derrotado y perder, en consecuencia, el norte que con muchísimo esfuerzo intenta mantener desde hace algunos meses.
Nadie debería sorprenderse del regreso de Chávez al país. Resulta lógico que su presencia en Venezuela sea necesaria para mitigar la incertidumbre del chavismo de base y la lucha de poder entre los dirigentes del PSUV.
¿Por qué estalló esta crisis en el chavismo? La respuesta a esta interrogante es sencilla: la reelección indefinida. La convalecencia de Chávez en Cuba demostró la inconveniencia de imponer un sistema que no admite la alternancia en el poder. Un modelo que logró destruir al chavismo sin Chávez. El PSUV, el Gobierno y las bases de chavismo carecen hoy en día de mecanismos de alternancia y resolución de conflictos por creer en el "Chávez forever".
Para tratar de aplacar los demonios internos que él mismo generó, Chávez necesita mostrar -vender la percepción- que su salud se recupera. Ahora bien, podrían equivocarse tanto quienes creen que "Chávez está herido de muerte", como aquellos que suponen que la enfermedad le hará romper definitivamente el descenso lento, pero sostenido, que experimenta en las encuestas.
Su enfermedad puede cohesionar al chavismo (al duro y al light), pero esos grupos, sumados solo representa 1/3 de los votantes potenciales. Falta por saber cómo interpretará los neutrales -y algunos sectores del chavismo más crítico- el manejo electoral que se hace de la enfermedad del Presidente. Es presumible que en estos segmentos se mantenga la incertidumbre sobre el futuro del país.
En este punto se necesita saber si Chávez podrá afrontar la campaña electoral de 2012. ¿Está en condiciones de lanzarse a la reelección? ¿Necesitará "escoger" a un relevo? Las respuestas a estas preguntas solo las conoce él, sus hijas, Fidel Castro y su equipo de médicos. Sin embargo esta información es vital para entender el escenario país en el corto o mediano plazo. Ni la oposición, ni el propio chavismo, tienen estas respuestas.
Puede inferirse que en el corto plazo no existirá un relevo a Chávez. Los estudios de opinión -incluso los más cercanos al oficialismo- son demoledores en este sentido.
En este escenario puede resultar un error muy costoso para el chavismo suponer que el movimiento es igual de fuerte con o sin la presencia del "comandante-presidente", razón que hace inviable "encontrar" o "construir" líderes que suficiente aceptación en las bases para soportar las ausencias temporales del Jefe del Estado.
No obstante, para la oposición puede ser igual de costoso suponer que Chávez ya no es un rival de peso. Por esta razón sus principales presidenciables no puede perder el norte. Mientras el chavismo intenta recomponerse, es vital para sus adversarios encontrar a un candidato unitario que genere la esperanza de un cambio, y que sea un vocero creíble del proyecto país de la oposición.
Todas estas conjeturas no podrán valorarse hasta dentro de un mes -aproximadamente- cuando se obtengan los resultados de los últimos estudios cuantitativos y cualitativos de opinión pública, mientras tanto es erróneo creer que el escenario electoral 2012 se jugará -por primera vez en más de una década- sin la influencia directa de Chávez.
Escribo estas líneas mientras el Presidente pronuncia su discurso en el Balcón del Pueblo.
De estos 36 minutos de alocución se pueden extraer varias conclusiones:
- 1) El acto demuestra cómo la "cultura Sábado Sensacional" nos define como sociedad, en nuestras virtudes y miserias.
- 2) La imagen de mujeres llorando durante la cadena refleja a la perfección la conexión "emocional" que el Presidente mantiene con una parte importante del segmento de autodefinidos chavistas.
- 3) Su aparición en el Balcón del Pueblo no despejó la incertidumbre sobre su futuro personal (y político) pero sirvió para anunciar que vendrán lapsos de otras ausencias temporales en el futuro inmediato.
- 4) La puesta en escena podría significar que el mensaje transmitido el jueves 30 de junio desde La Habana no surtió el efecto deseado, no obstante también se podría concluir que fue parte del efecto de mostrar al Presidente débil, para después vender su resurrección física fortaleciendo el mito a su alrededor.
- 5) Su mensaje, en la cual no figuró la oposición, se dirigió exclusivamente a cohesionar al chavismo y a detener el crecimiento de la desesperanza que creó su incierto cuadro clínico.
La (in)conveniente tarjeta única
Me había rehusado a escribir o valorar la necesidad de la tarjeta única porque en este momento es un debate extemporáneo, que debe plantearse y resolverse una vez definido quién será el candidato presidencial de la oposición. No obstante, si la MUD aspira a resolver ese tema en las próximas semanas, el debate debe estar en la calle.
En primera instancia se debe explicar que las necesidad técnicas (imposición de un sistema mayoritario) que existían para exigir tarjeta única o candidaturas en alianzas perfectas para los comicios parlamentarios del 26 de septiembre de 2010 no existen en el caso de la elección presidencial, porque todos los votos valen igual.
Tampoco están amenazados los partidos con la ilegalización, de ahí que organizaciones como Copei y AD modificarán drásticamente su opinión inicial de rechazar la tarjeta única para ahora apoyarla abiertamente.
Además es importante que la opinión pública no confunda -ni se deje confundir con opiniones interesadas- a la tarjeta única con un candidato de unidad.
Desafortunadamente para el elector de oposición, como ocurrió con la decisión de convocar las elecciones primarias para el 12 de febrero, el análisis sobre la tarjeta única se plantea en función de cuotas de poder en el 2013 y no como parte de la estrategia que debe seguirse para derrotar al presidente Hugo Chávez.
Si el candidato de la oposición logra ganar la elección presidencial usando una tarjeta única todos los secretarios de los partidos políticos que integran la MUD (y las propias cabezas de la Mesa de la Unidad) reclamarán, por igual, cuotas de poder y derecho a voz y voto en las decisiones del próximo gobierno.
En este punto debemos retomar la interrogante que planteamos hacen algunas semanas: ¿en un eventual gobierno de oposición gobernará el presidente electo o los secretarios generales de los partidos que dominan la MUD?
Sin embargo, si el candidato de oposición gana usando múltiples tarjetas, será muy sencillo dirimir las cuotas de votos aportados por cada organización política (y la pregunta anterior será muy sencilla de responder).
Además se dará un paso importantísimo para culminar el enfrentamiento entre las nuevas organizaciones políticas y aquellas con más rodaje en la escena política nacional. Las múltiples tarjetas permitirán conocer a ciencia cierta el peso específico de cada forma de hacer política en la opinión pública.
Los propulsores de la tarjeta única deben recordar además que la oposición ha fracasado estrepitosamente en las últimas 15 elecciones en lograr tener testigos en todas las mesas de votación. Utilizar una sola tarjeta reduce dramáticamente la posibilidad de acreditar testigos, lo que puede incrementar el porcentaje de mesas sin "ojos" opositores. En promedio, 25% de las mesas de votación nunca han tenido veedores acreditados por las organizaciones que adversan al presidente Chávez.
La oposición necesita, ante lo que se presume será la campaña más agresiva desplegada por Chávez en la última década, disponer de un concepto de múltiples candidatos apoyados en una estrategia de campaña paraguas. Usar una tarjeta única no garantiza la unidad de criterio comunicacional, ni gráfica en la campaña de la MUD. Es sólo un artilugio para defender la existencia de ciertas organizaciones, determinados liderazgos y particulares formas de hacer y entender la política.
¿Solución? En vez de plantear usar una tarjeta única, se podría emplear una tarjeta de unidad. Esta práctica permitirá definir el peso real de cada partido en la opinión pública y además entender la dimensión de la cantidad de electores que, aún rechazando a Chávez, también están en contra de las prácticas que utilizan las organizaciones políticas de oposición.
Usar una tarjeta única permitirá que sigan existiendo más de 16 partidos nacionales y más de 400 partidos regionales, aunque 90% de ellos no lograron obtener ni siquiera 1% de los votos válidos en las pasadas elecciones parlamentarias. La tarjeta única permitirá esconder esta falta de conexión popular.
Mientras Chávez entiende la necesidad y los beneficios de multiplicarse en el tarjetón -reviviendo al Polo Patriótico- muchos partidos de oposición piensan más en cómo sobrevivir, dejando la estrategia para derrotar al comandante en segundo plano.
En primera instancia se debe explicar que las necesidad técnicas (imposición de un sistema mayoritario) que existían para exigir tarjeta única o candidaturas en alianzas perfectas para los comicios parlamentarios del 26 de septiembre de 2010 no existen en el caso de la elección presidencial, porque todos los votos valen igual.
Tampoco están amenazados los partidos con la ilegalización, de ahí que organizaciones como Copei y AD modificarán drásticamente su opinión inicial de rechazar la tarjeta única para ahora apoyarla abiertamente.
Además es importante que la opinión pública no confunda -ni se deje confundir con opiniones interesadas- a la tarjeta única con un candidato de unidad.
Desafortunadamente para el elector de oposición, como ocurrió con la decisión de convocar las elecciones primarias para el 12 de febrero, el análisis sobre la tarjeta única se plantea en función de cuotas de poder en el 2013 y no como parte de la estrategia que debe seguirse para derrotar al presidente Hugo Chávez.
Si el candidato de la oposición logra ganar la elección presidencial usando una tarjeta única todos los secretarios de los partidos políticos que integran la MUD (y las propias cabezas de la Mesa de la Unidad) reclamarán, por igual, cuotas de poder y derecho a voz y voto en las decisiones del próximo gobierno.
En este punto debemos retomar la interrogante que planteamos hacen algunas semanas: ¿en un eventual gobierno de oposición gobernará el presidente electo o los secretarios generales de los partidos que dominan la MUD?
Sin embargo, si el candidato de oposición gana usando múltiples tarjetas, será muy sencillo dirimir las cuotas de votos aportados por cada organización política (y la pregunta anterior será muy sencilla de responder).
Además se dará un paso importantísimo para culminar el enfrentamiento entre las nuevas organizaciones políticas y aquellas con más rodaje en la escena política nacional. Las múltiples tarjetas permitirán conocer a ciencia cierta el peso específico de cada forma de hacer política en la opinión pública.
Los propulsores de la tarjeta única deben recordar además que la oposición ha fracasado estrepitosamente en las últimas 15 elecciones en lograr tener testigos en todas las mesas de votación. Utilizar una sola tarjeta reduce dramáticamente la posibilidad de acreditar testigos, lo que puede incrementar el porcentaje de mesas sin "ojos" opositores. En promedio, 25% de las mesas de votación nunca han tenido veedores acreditados por las organizaciones que adversan al presidente Chávez.
La oposición necesita, ante lo que se presume será la campaña más agresiva desplegada por Chávez en la última década, disponer de un concepto de múltiples candidatos apoyados en una estrategia de campaña paraguas. Usar una tarjeta única no garantiza la unidad de criterio comunicacional, ni gráfica en la campaña de la MUD. Es sólo un artilugio para defender la existencia de ciertas organizaciones, determinados liderazgos y particulares formas de hacer y entender la política.
¿Solución? En vez de plantear usar una tarjeta única, se podría emplear una tarjeta de unidad. Esta práctica permitirá definir el peso real de cada partido en la opinión pública y además entender la dimensión de la cantidad de electores que, aún rechazando a Chávez, también están en contra de las prácticas que utilizan las organizaciones políticas de oposición.
Usar una tarjeta única permitirá que sigan existiendo más de 16 partidos nacionales y más de 400 partidos regionales, aunque 90% de ellos no lograron obtener ni siquiera 1% de los votos válidos en las pasadas elecciones parlamentarias. La tarjeta única permitirá esconder esta falta de conexión popular.
Mientras Chávez entiende la necesidad y los beneficios de multiplicarse en el tarjetón -reviviendo al Polo Patriótico- muchos partidos de oposición piensan más en cómo sobrevivir, dejando la estrategia para derrotar al comandante en segundo plano.
lunes 4 de julio de 2011
Dirigentes del chavismo generan desagrado en los ciudadanos
El chavismo sólo tiene a Hugo Chávez. Los estudios de opinión pública sugieren que la revolución no logra posicionar a sus referentes políticos en el gusto de los ciudadanos.
Según el IVAD, el vicepresidente Elías Jaua genera una percepción desfavorable en 27,3% de los ciudadanos, 23% considera que tiene poca información sobre él y 16% argumenta que "no lo conoce". El diputado y ex vicepresidente Diosdado Cabello provoca que 41% tenga una opinión desfavorable, mientras 22,8% de los electores dicen que tiene poca información para opinar.
No es distinto el caso de Cilia Flores, jefa de la bancada del PSUV en la Asamblea Nacional. 35,5% de los ciudadanos posee una percepción negativa sobre ella y 27% dice que tiene poca información. Un 16% argumenta que no la conoce.
Si se hicieran primarias en el oficialismo para elegir a un candidato presidencial (esta pregunta no está filtrada por autodefinición política) 32,6% apoyaría a Chávez; 2,6% votaría por Jaua y 2,5% por Cabello. Destaca que 57,6% declina responder.
Según Consultores 21, Tarek El Aissami es el mejor valorado del chavismo despertando agrado en 37% del electorado (el dato es de antes de la crisis de El Rodeo), le siguen Nicolás Maduro con 36%, Jaua con 33%y Cabello con 32%. En este escala el agrado de Henrique Capriles Radosnki llega a 54,6%, Leopoldo López obtiene 49% y Pablo Pérez 41%
Según el IVAD, el vicepresidente Elías Jaua genera una percepción desfavorable en 27,3% de los ciudadanos, 23% considera que tiene poca información sobre él y 16% argumenta que "no lo conoce". El diputado y ex vicepresidente Diosdado Cabello provoca que 41% tenga una opinión desfavorable, mientras 22,8% de los electores dicen que tiene poca información para opinar.
No es distinto el caso de Cilia Flores, jefa de la bancada del PSUV en la Asamblea Nacional. 35,5% de los ciudadanos posee una percepción negativa sobre ella y 27% dice que tiene poca información. Un 16% argumenta que no la conoce.
Si se hicieran primarias en el oficialismo para elegir a un candidato presidencial (esta pregunta no está filtrada por autodefinición política) 32,6% apoyaría a Chávez; 2,6% votaría por Jaua y 2,5% por Cabello. Destaca que 57,6% declina responder.
Según Consultores 21, Tarek El Aissami es el mejor valorado del chavismo despertando agrado en 37% del electorado (el dato es de antes de la crisis de El Rodeo), le siguen Nicolás Maduro con 36%, Jaua con 33%y Cabello con 32%. En este escala el agrado de Henrique Capriles Radosnki llega a 54,6%, Leopoldo López obtiene 49% y Pablo Pérez 41%
Sin Chávez no hay chavismo
La ausencia del presidente de la República colocó en la opinión pública un debate que los "líderes" del PSUV y del Partido Comunista se niegan a enfrentar: ¿qué ocurre si Chávez no está? Por primera vez el chavismo se enfrenta a evaluar lo que puede considerarse el gran fracaso del proceso de cambio impulsado por el jefe del Estado: no existe relevo para el comandante. Lo interesante de este debate, que niega la cúpula del partido de gobierno, es que las bases chavistas sí lo están analizando, lo que evidencia además el divorcio evidente entre el ciudadano de a pie que apoya a Chávez y la burocracia que éste ha permitido que gobierne el país.
En este "debate" me cuesta aceptar como ciertas las versiones de amigos chavistas de base que me aseguran que el Presidente, en medio de su reposo en La Habana, se preocupa porque no exista quién pueda relevarlo -o ayudarlo- en el liderazgo del proceso bolivariano. Me cuesta asumirlo porque si Chávez no tiene "reemplazo" es porque él se encargó de destruir a cualquier dirigente que osara presentarse como posible aspirante. (cualquier parecido con Rafael Caldera en este punto puede ser más que una coincidencia).
Si se analizan las últimas encuestas se descubren datos demoledores para el chavismo (o para su dirigencia). Según el IVAD si se convocaran primarias para escoger al candidato presidencial del oficialismo (esta pregunta no está filtrada por autodefinición política) 32,6% apoyaría a Chávez; 2,6% votaría por el vicepresidente Elías Jaua, y 2,5% por el diputado Diosdado Cabello. 57,6% declina responder qué posición asumiría en este hipotético escenario.
Cuando se analiza el cara a cara de la dirigencia del PSUV las encuestas revelan un panorama desalentador. Según el IVAD Jaua genera rechazo en 27,3% de los ciudadanos, 23% considera que tiene poca información sobre él y 16% argumenta que "no lo conoce".
La evaluación del exvicepresidente, exministro y exgobernador Cabello es mucho peor.
41% tienen una opinión desfavorable sobre el diputado, mientras 22,8% dice que carece de información para opinar.
La expresidenta de la Asamblea Nacional, y actual jefa de la bancada del PSUV, tampoco es un buen referente. 35,5% de los ciudadanos posee una percepción negativa de Cilia Flores, 27% dice que tiene poca información y 16% argumenta que no la conoce.
El panorama que describe Consultores 21 no es distinto. Tareck El Aissami (antes de los sucesos en El Rodeo I y II) era el funcionario del chavismo mejor valorado al despertar agrado en 37% del electorado, el canciller Nicolás Maduro le sigue con 36%, Jaua con 33% y Cabello con 32%. Sólo como parámetro de comparación en esta escala el agrado del gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radosnki, se ubica en 54,6%, mientras el exalcalde de Chacao, Leopoldo López, capitaliza 49% y el gobernador del estado Zulia, Pablo Pérez, alcanza a 41%.
Los principales líderes del chavismo tienen niveles de aceptación similares a las de políticos de oposición del estilo de Antonio Ledezma, Henry Ramos Allup o Alvarez Paz. Esto, sin duda, es para enfermar a cualquiera chavista radical que crea en el actual proceso de cambio. Si a eso le sumamos que Cabello sigue recobrando poder, el panorama luce complejo.
Mientras el chavismo no cuenta con referentes, la oposición dispone de, al menos, tres liderazgos regionales (con proyección nacional) consolidados. Al día de hoy, el chavismo es sólo Chávez y la influencia local que puedan tener sus dirigentes parroquiales y sociales.
Sería interesante que el exministro Jesse Chacón, ahora director de GISXXI, tan dado a difundir vía twitter alguna de las láminas de sus encuestas, explicara los resultados de sus mediciones al evaluar las alternativas del chavismo a Chávez.
Sin duda Chávez cambió la forma de hacer política en Venezuela. Su conexión emocional con los sectores D y E de la población colocó sobre tapete la enorme deuda social que se mantiene con estos sectores, obligando a cualquier político a -necesariamente- responder al clamor de 80% de la población. No obstante, su gran fracaso es construir un modelo que no admite otros líderes y que antepone la fidelidad a su figura a cualquier rendición de cuentas, institucionalidad.
Probablemente en las próximas horas el Presidente esté de vuelta en el país. Sin embargo, su reposo -con mucho de estrategia militar y electoral- está provocando un debate que el chavismo siempre quiso evitar. Sin Chávez, la necesidad de responder a las demandas sociales se mantendrá en nuestra política, pero el chavismo, como movimiento político, probablemente no trascienda, esto sin duda preocupa a un número importante de venezolanos de los estratos D y E de la población (GISXXI así lo demuestra). La clave de la elección del próximo año puede encontrarse en saber comprender este sentimiento de ausencia que despertó en un sector del chavismo el reposo del Presidente.
En este "debate" me cuesta aceptar como ciertas las versiones de amigos chavistas de base que me aseguran que el Presidente, en medio de su reposo en La Habana, se preocupa porque no exista quién pueda relevarlo -o ayudarlo- en el liderazgo del proceso bolivariano. Me cuesta asumirlo porque si Chávez no tiene "reemplazo" es porque él se encargó de destruir a cualquier dirigente que osara presentarse como posible aspirante. (cualquier parecido con Rafael Caldera en este punto puede ser más que una coincidencia).
Si se analizan las últimas encuestas se descubren datos demoledores para el chavismo (o para su dirigencia). Según el IVAD si se convocaran primarias para escoger al candidato presidencial del oficialismo (esta pregunta no está filtrada por autodefinición política) 32,6% apoyaría a Chávez; 2,6% votaría por el vicepresidente Elías Jaua, y 2,5% por el diputado Diosdado Cabello. 57,6% declina responder qué posición asumiría en este hipotético escenario.
Cuando se analiza el cara a cara de la dirigencia del PSUV las encuestas revelan un panorama desalentador. Según el IVAD Jaua genera rechazo en 27,3% de los ciudadanos, 23% considera que tiene poca información sobre él y 16% argumenta que "no lo conoce".
La evaluación del exvicepresidente, exministro y exgobernador Cabello es mucho peor.
41% tienen una opinión desfavorable sobre el diputado, mientras 22,8% dice que carece de información para opinar.
La expresidenta de la Asamblea Nacional, y actual jefa de la bancada del PSUV, tampoco es un buen referente. 35,5% de los ciudadanos posee una percepción negativa de Cilia Flores, 27% dice que tiene poca información y 16% argumenta que no la conoce.
El panorama que describe Consultores 21 no es distinto. Tareck El Aissami (antes de los sucesos en El Rodeo I y II) era el funcionario del chavismo mejor valorado al despertar agrado en 37% del electorado, el canciller Nicolás Maduro le sigue con 36%, Jaua con 33% y Cabello con 32%. Sólo como parámetro de comparación en esta escala el agrado del gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radosnki, se ubica en 54,6%, mientras el exalcalde de Chacao, Leopoldo López, capitaliza 49% y el gobernador del estado Zulia, Pablo Pérez, alcanza a 41%.
Los principales líderes del chavismo tienen niveles de aceptación similares a las de políticos de oposición del estilo de Antonio Ledezma, Henry Ramos Allup o Alvarez Paz. Esto, sin duda, es para enfermar a cualquiera chavista radical que crea en el actual proceso de cambio. Si a eso le sumamos que Cabello sigue recobrando poder, el panorama luce complejo.
Mientras el chavismo no cuenta con referentes, la oposición dispone de, al menos, tres liderazgos regionales (con proyección nacional) consolidados. Al día de hoy, el chavismo es sólo Chávez y la influencia local que puedan tener sus dirigentes parroquiales y sociales.
Sería interesante que el exministro Jesse Chacón, ahora director de GISXXI, tan dado a difundir vía twitter alguna de las láminas de sus encuestas, explicara los resultados de sus mediciones al evaluar las alternativas del chavismo a Chávez.
Sin duda Chávez cambió la forma de hacer política en Venezuela. Su conexión emocional con los sectores D y E de la población colocó sobre tapete la enorme deuda social que se mantiene con estos sectores, obligando a cualquier político a -necesariamente- responder al clamor de 80% de la población. No obstante, su gran fracaso es construir un modelo que no admite otros líderes y que antepone la fidelidad a su figura a cualquier rendición de cuentas, institucionalidad.
Probablemente en las próximas horas el Presidente esté de vuelta en el país. Sin embargo, su reposo -con mucho de estrategia militar y electoral- está provocando un debate que el chavismo siempre quiso evitar. Sin Chávez, la necesidad de responder a las demandas sociales se mantendrá en nuestra política, pero el chavismo, como movimiento político, probablemente no trascienda, esto sin duda preocupa a un número importante de venezolanos de los estratos D y E de la población (GISXXI así lo demuestra). La clave de la elección del próximo año puede encontrarse en saber comprender este sentimiento de ausencia que despertó en un sector del chavismo el reposo del Presidente.
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