29 de junio de 2004. Jorge Rodríguez, entonces presidente de la Junta Nacional Electoral, salía victorioso de la sesión de rectores del CNE. Con los votos salvados de Ezequiel Zamora y Sobella Mejías el organismo comicial había aprobado su propuesta de utilizar equipos de captura biométrica para el referendo revocatorio del 15 de agosto de ese año.
A partir de esa sesión de rectores el mito sobre la posibilidad de que el voto no fuera secreto comenzó a existir, al punto que este fue uno de los argumentos que utilizó parte de la oposición para retirarse de las elecciones parlamentarias del año 2005-
Siete años después se retoma la discusión con relación al secreto del voto. ¿Por qué? Los rectores del CNE aprobaron varias modificaciones al Sistema Automatizado de Votación (SAV) y la ampliación de la identificación biométrica a las 36.722 mesas de votación que se habilitan en todo el país.
Los cambios aprobados para los tarjetones electrónicos de votación desarrollan fielmente las recomendaciones que realizaron los técnicos de la Unión Europea en el año 2005. Como puede observarse en la infografía anexa las modificaciones deben reducir la posibilidad de error del elector.
En el caso de las nuevas captahuellas los técnicos de oposición rechazan que estén conectadas (como periféricos) a las máquinas de votación y que en ellas se almacene la información de los ciudadanos. Esta particularidad es la que trae a la palestra el debate sobre el secreto del voto. No obstante, para el liderazgo opositor la principal preocupación es que se utilice las dudas del 2005 para "chantajear" a los electores, especialmente a quienes dependen del Estado.
Una huella, un elector, un voto. Dudas razonables
¿Para qué van a servir las nuevas captahuellas? Según el CNE la aplicación del Sistema de Autenticación Integral (SAI) servirá "para reducir a su mínima expresión la posibilidad de errores humanos durante el proceso (...) permitirá al elector autenticarse en la mesa electoral con su huella dactilar (...) para garantizar que la máquina de votación no pueda ser activada hasta tanto exista un elector registrado para ejercer el voto frente a ella". Los técnicos de la oposición rechazan esta argumentación explicando que los equipos tendrán un uso más político que técnico porque puede emplearse para chantajear o presionar a los electores haciéndoles suponer que el Ejecutivo Nacional sabrá por quién votaron
¿Es necesario usar captahuellas? Desde su implementación en 2004 el CNE asegura que los equipos de identificación biométrica garantizan el principio "un elector, un voto". No obstante, en ocho años no han entregado datos que indiquen cuántos intentos de usurpación de identidades han evitado. Hasta 2010 las captahuellas sólo se utilizaban en centros de votación de los estados Anzoátegui, Apure, Carabobo, Miranda, Lara, Táchira, Zulia y en el Distrito Capital. En el año 2005 los técnicos electorales de las misiones de observación electoral de la Unión Europea desaconsejaron al CNE el uso parcial de las captahuellas y sugirieron llevarlas a todas las mesas de votación. No obstante, aclararon que estos equipos no forman parte esencial de una elección.
¿Cómo será el proceso de votación? Todos los electores deben usar las captahuellas. Al colocar su dedo pulgar en el dispositivo este indicará si el ciudadano puede o no sufragar en esa mesa. Una vez autenticado, se habilita al presidente de la mesa de votación a desbloquear la máquina de votación
¿Se puede votar si la máquina no reconoce la huella del elector? El CNE aún no tiene una respuesta concreta para esta interrogante. Se analiza la posibilidad que en caso que no se reconozca la huella dactilar, se desbloquee la máquina de votación utilizando el número de cédula del elector. Si el CNE aprueba esta solución el sistema perderá eficacia y permitirá hacer lo que en teoría intenta evitar con la identificación biométrica.
¿El CNE tiene un archivo con las huellas dactilares de todos los electores? No. El CNE tiene digitalizadas las impresiones dactilares de 12 millones de personas. Al día de hoy están inscritos para sufragar 17.805.540. Las huellas faltantes se obtendrán del Archivo de Venezolanos Cedulados del Saime que tiene digitalizadas 25 millones de tarjetas decadactilares. No se ha precisado si el ministerio de Relaciones Interiores y Justicia permitirá a la oposición auditar la base de datos de cedulados.
¿El nuevo sistema permitirá que los resultados en 2012 se anuncien antes de la medianoche? No. La hora del primer boletín oficial de resultados depende de otros factores como la tendencia "irreversible" y el cierre de las 36 mil mesas de votación del país. Técnicos electorales del chavismo y de la oposición coinciden en que usar captahuellas en todas las mesas puede incrementar el tiempo de votación de cada elector y provocar una situación similar a la del referendo revocatorio presidencial del año 2004. El CNE descarta este supuesto y calcula que la autenticación promedio de cada elector no debe ser superior a 1 min. Un sistema similar se empleará en Brasil para las elecciones presidenciales del año 2017. En la prueba piloto realizada en 60 ciudades en el año 2010 el tiempo de votación promedio de 90 segundos se duplicó. Los integrantes del TSE trabajan en corregir esta deficiencia.
¿Cuánto cuestan las nuevas captahuellas? El CNE se niega a precisar el costo de todas las modificaciones al sistema. Se asegura que es una "inversión en la democracia". No obstante, equipos biométricos con características similares a los que aspira a comprar el CNE tienen un valor promedio en el mercado internacional de mil dólares. Se requiere en total comprar entre 40 y 45 mil nuevas captahuellas. Además se debe incluir el costo asociado a la fabricación de las nuevas membranas de los tarjetones electrónicos de votación, 45 mil pen drives de 4 GB de capacidad y 12 mil nuevas máquinas de votación modelos SAES 4400. Sobre este particular los técnicos del CNE aseguran que el costo de arranque del proyecto se amortizará en el tiempo.
¿Y las captahuellas viejas? El CNE dispone en la actualidad de 11.929 captahuellas. En este momento se utilizan en el registro de la Misión Vivienda. Por el proyecto de identificación biométrica que se desplegó desde 2004 el CNE ha cancelado 115 millones de dólares. En este costo se incluye la compra de los equipos (cerca de 15 millones de dólares) la transferencia de tecnología y la adquisición del sistema AFIS (Automated Fingerprint Identification System) que obligatoriamente deberá instalarse en todos los equipos que servirán para autenticar a los electores.
¿El Gobierno puede saber por quién votará el elector? No existe evidencia que avale esta teoría. El anterior sistema de captahuellas fue auditado por la Unión Europea y la OEA. Ambos organismos hemisféricos descartaron que se viole el secreto del voto. Por las modificaciones aprobadas para el año 2012 deberán idearse nuevas auditorías. Estos estudios -en los que participa la oposición- se encargarán de desmentir la supuesta posibilidad de conocer por quién votan los venezolanos. No obstante, si las captahuellas son conectadas en red a un servidor central, cualquier factor político que tenga acceso a esta data podrá conocer quiénes han ejercido el voto; aunque esto no significa que puedan saber por quién votaron. Eugenio G. Martínez
lunes 30 de mayo de 2011
jueves 26 de mayo de 2011
Cambios al sistema de votación permiten "unir" elecciones en 2012
El calendario electoral del año 2012 probablemente no se conocerá hasta el último trimestre de este año; sin embargo la limitante técnica que impedía "unir" procesos comiciales de distinto nivel (presidencial a gobernadores por ejemplo) será superada por la aplicación del Sistema de Autenticación Integral (SAI).
Según el último corte del Registro Electoral -correspondiente al 30 de noviembre de 2010- están inscritos para sufragar 17.805.640 electores; aunque todos estos votantes podrían participar para escoger a gobernadores y consejos legislativos si se convocara una elección presidencial 197.967 extranjeros -que no tienen derecho elegir Presidente- deberían excluirse del padrón.
Con el anterior sistema electoral no existía posibilidad técnica de limitar las opciones de votación según el tipo de elector. Con la aplicación del SAI es factible que la "máquina" de votación reconozca el tipo de elección en el que puede participar un votante y le muestre en pantalla sólo las opciones a las que tiene derecho.
Con la modificación del sistema de votación los escenarios electorales para 2012 deben incluir la posibilidad de unir la elección presidencial a los comicios de 23 gobernadores y 233 diputados regionales.
En este escenario aún no se puede incluir la posibilidad de unir los comicios para escoger a 335 alcaldes, dos alcaldes metropolitanos y 2387 concejales al resto de procesos del próximo año. Aunque técnicamente ya es posible, existe una limitante legal. La Ley de Regularización de Periodos de Gobierno -aprobada en diciembre de 2010- prohíbe que las elecciones locales se realicen junto a otros procesos electorales.
Las huellas del Saime
Para que el SAI pueda implementarse el CNE necesita tener digitalizadas las impresiones dactilares de todos los votantes, puesto que en cada máquina de votación estarán almacenadas las huellas de los electores asignados para votar en ella.
A la fecha el CNE dispone de una base de datos de 12 millones de huellas, lo que implica que aún deben digitalizarse seis millones de impresiones dactilares.
En los próximo 22 días los técnicos del CNE y del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) cruzarán las bases de datos de ambas instituciones.
Este proceso servirá para "tomar" de los archivos digitales de las tarjetas decadactilares del Saime -tienen digitalizadas las impresiones dactilares de 25 millones de venezolanos- las huellas que necesita el CNE
En el caso de que la huella de un elector no esté registrada en el padrón biométrico a pesar de estar inscrito para votar, el SAI permitirá que se desbloquee la máquina de votación tecleando en la captahuella la cédula de identidad del votante.
Los técnicos del CNE descartan que las nuevas captahuellas retrasen el proceso de votación. Calculan que la autenticación de cada elector no durará más de un minuto.
Según el último corte del Registro Electoral -correspondiente al 30 de noviembre de 2010- están inscritos para sufragar 17.805.640 electores; aunque todos estos votantes podrían participar para escoger a gobernadores y consejos legislativos si se convocara una elección presidencial 197.967 extranjeros -que no tienen derecho elegir Presidente- deberían excluirse del padrón.
Con el anterior sistema electoral no existía posibilidad técnica de limitar las opciones de votación según el tipo de elector. Con la aplicación del SAI es factible que la "máquina" de votación reconozca el tipo de elección en el que puede participar un votante y le muestre en pantalla sólo las opciones a las que tiene derecho.
Con la modificación del sistema de votación los escenarios electorales para 2012 deben incluir la posibilidad de unir la elección presidencial a los comicios de 23 gobernadores y 233 diputados regionales.
En este escenario aún no se puede incluir la posibilidad de unir los comicios para escoger a 335 alcaldes, dos alcaldes metropolitanos y 2387 concejales al resto de procesos del próximo año. Aunque técnicamente ya es posible, existe una limitante legal. La Ley de Regularización de Periodos de Gobierno -aprobada en diciembre de 2010- prohíbe que las elecciones locales se realicen junto a otros procesos electorales.
Las huellas del Saime
Para que el SAI pueda implementarse el CNE necesita tener digitalizadas las impresiones dactilares de todos los votantes, puesto que en cada máquina de votación estarán almacenadas las huellas de los electores asignados para votar en ella.
A la fecha el CNE dispone de una base de datos de 12 millones de huellas, lo que implica que aún deben digitalizarse seis millones de impresiones dactilares.
En los próximo 22 días los técnicos del CNE y del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) cruzarán las bases de datos de ambas instituciones.
Este proceso servirá para "tomar" de los archivos digitales de las tarjetas decadactilares del Saime -tienen digitalizadas las impresiones dactilares de 25 millones de venezolanos- las huellas que necesita el CNE
En el caso de que la huella de un elector no esté registrada en el padrón biométrico a pesar de estar inscrito para votar, el SAI permitirá que se desbloquee la máquina de votación tecleando en la captahuella la cédula de identidad del votante.
Los técnicos del CNE descartan que las nuevas captahuellas retrasen el proceso de votación. Calculan que la autenticación de cada elector no durará más de un minuto.
CNE debe digitalizar seis millones de huellas
El uso de captahuellas en todas las mesas de votación (37.722) obligará al Consejo Nacional Electoral (CNE) a crear un Registro Electoral Biométrico.
Según las especificaciones del Sistema de Autenticación Integral (SAI), en cada mesa de votación debe emplearse una captahuella para garantizar el principio de una huella dactilar, un elector, un voto.
En este nuevo modelo de votación corresponderá cada elector desbloquear la máquina de votación colocando su dedo pulgar en la captahuella.
Para que el sistema funcione se debe pre-cargar en cada máquina de votación las impresiones dactilares de las electores inscritos en cada mesa de votación; es decir, el CNE necesita tener en su base de datos las huellas dactilares de todos los votantes.
Según el último corte oficial del Registro Electoral -correspondiente al 30 de noviembre de 2010- en Venezuela 17.805.540 personas están inscritas para sufragar, lo que obliga al CNE a tener 17.805.540 impresiones dactilares digitalizadas, sin contar a las personas que se inscriban en el padrón durante el próximo año.
¿Cuántas huellas dactilares están registradas en las bases de datos del CNE? No existe una respuesta concreta a este pregunta. Según los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) el organismo dispone de 12 millones de impresiones dactilares digitalizadas; lo que implicaría que sólo se deben levantar seis millones de huellas adicionales.
La cifra de los técnicos de la JNE no concuerda con la proyección que maneja el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que estima en cinco millones la cantidad de impresiones dactilares digitalizadas.
No obstante, los técnicos de la MUD calculan que el organismo comicial posee un registro cercano a 40% de los electores inscritos hasta el último corte del padrón (siete millones de personas aproximadamente)
El precedente boliviano
En el año 2009 la Corte Nacional Electoral de Bolivia decidió confeccionar un padrón biométrico de todos sus electores.
Para este proceso se destinaron -según versiones de prensa boliviana- 35 millones de dólares. El padrón electoral boliviano incluye información biográfica (nombres, apellidos, dirección, nivel de instrucción, etc.) y datos biométricos (huella dactilar, foto y firma digitalizada) El proceso para levantar esta información duró 75 días en los cuales se lograron registrar a cinco millones de electores en Bolivia y 169.096 fuera del país.
Esta tarea fue encomendada a NEC Argentina, subsidiaria de la multinacional japonesa NEC Corporation. No obstante, NEC empleó la tecnología y el soporte de Smartmatic para cumplir con los requerimientos técnicos impuestos por la Corte Electoral de Bolivia.
En este proceso Smartmatic asumió la dotación del software de registro, los equipos periféricos para el registro y la capacitación del personal de la Corte Nacional Electoral.
Requerimientos técnicos para el SAI
Según las especificaciones del Sistema de Autenticación Integral (SAI), en cada mesa de votación debe emplearse una captahuella para garantizar el principio de una huella dactilar, un elector, un voto.
En este nuevo modelo de votación corresponderá cada elector desbloquear la máquina de votación colocando su dedo pulgar en la captahuella.
Para que el sistema funcione se debe pre-cargar en cada máquina de votación las impresiones dactilares de las electores inscritos en cada mesa de votación; es decir, el CNE necesita tener en su base de datos las huellas dactilares de todos los votantes.
Según el último corte oficial del Registro Electoral -correspondiente al 30 de noviembre de 2010- en Venezuela 17.805.540 personas están inscritas para sufragar, lo que obliga al CNE a tener 17.805.540 impresiones dactilares digitalizadas, sin contar a las personas que se inscriban en el padrón durante el próximo año.
¿Cuántas huellas dactilares están registradas en las bases de datos del CNE? No existe una respuesta concreta a este pregunta. Según los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) el organismo dispone de 12 millones de impresiones dactilares digitalizadas; lo que implicaría que sólo se deben levantar seis millones de huellas adicionales.
La cifra de los técnicos de la JNE no concuerda con la proyección que maneja el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que estima en cinco millones la cantidad de impresiones dactilares digitalizadas.
No obstante, los técnicos de la MUD calculan que el organismo comicial posee un registro cercano a 40% de los electores inscritos hasta el último corte del padrón (siete millones de personas aproximadamente)
El precedente boliviano
En el año 2009 la Corte Nacional Electoral de Bolivia decidió confeccionar un padrón biométrico de todos sus electores.
Para este proceso se destinaron -según versiones de prensa boliviana- 35 millones de dólares. El padrón electoral boliviano incluye información biográfica (nombres, apellidos, dirección, nivel de instrucción, etc.) y datos biométricos (huella dactilar, foto y firma digitalizada) El proceso para levantar esta información duró 75 días en los cuales se lograron registrar a cinco millones de electores en Bolivia y 169.096 fuera del país.
Esta tarea fue encomendada a NEC Argentina, subsidiaria de la multinacional japonesa NEC Corporation. No obstante, NEC empleó la tecnología y el soporte de Smartmatic para cumplir con los requerimientos técnicos impuestos por la Corte Electoral de Bolivia.
En este proceso Smartmatic asumió la dotación del software de registro, los equipos periféricos para el registro y la capacitación del personal de la Corte Nacional Electoral.
Requerimientos técnicos para el SAI
- Los técnicos de la Junta Nacional Electoral explican que es indispensable que exista un dispositivo de autenticación biométrica y desbloqueo (captahuella) que se integre a las máquinas de votación.
- Según la presentación del proyecto SAI discutido por la Junta Nacional Electoral las máquinas de votación empleadas hasta la fecha funcionan con flash card de 1GB. Esta capacidad de almacenamiento resulta suficiente para el tope de 600 electores por mesa de votación que existe hasta el momento. No obstante, esta capacidad de almacenamiento puede resultar insuficiente en caso de nucleaciones (agrupar varios centros de votación) por lo que los técnicos electorales recomiendan considerar que las adquisiciones de las nuevas máquinas de votación (Modelo SAES-4200) se realicen con Flash Card de 4GB.
- La Junta Nacional Electoral considera necesario comprar memorias removibles con una capacidad mínima de 1GB.
- Los cambios en los tarjetones electrónicos de votación (sin óvalos, con diseño horizontal y de mayor tamaño) obliga al organismo comicial a comprar nuevas boletas y membranas electrónica.
CNE mejora los tarjetones electrónicos de votación
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La modificación mayor del sistema de votación aprobada por los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) incluye cambios sustanciales en los tarjetones electrónicos utilizados a partir el año 2004.
La variación en el sistema de votación facilitarán el sufragio y a la vez debería reducir los errores en los que incurren los miembros de mesa y los propios electores.
"Voté por A, pero el comprobante dice B". Este error debe eliminarse con las modificaciones aprobadas por los rectores.
Los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) sostienen que una de las debilidades del actual sistema es que la aplicación utilizada en las máquinas de votación no "reconoce el orden en que se conectan los tarjetones electrónicos a las máquinas". Si éstos se empalman en un orden distinto al previsto (ver infografía anexa) la opción impresa en el comprobante será distinta a la seleccionada por el elector.
Según los técnicos de la JNE entre los cambios aprobados por los rectores se incluye que los tarjetones de votación estén identificados electrónicamente con el número de la posición que les corresponde en la mesa, lo que evitará que sean conectados en un orden distinto al previsto.
Sin óvalos
En el año 2005 los integrantes de la Misión de Observación Internacional de la Unión Europea recomendaron al CNE ampliar el tamaño de los tarjetones y eliminar el uso de los óvalos a causa de su reducido tamaño. Argumentaban los técnicos europeos que un espacio de selección pequeño podría inducir al error de los votantes.
Como solución de emergencia el organismo comicial se planteó la posibilidad -en 2005- de entregar lápices ópticos a los electores para facilitarles la selección del óvalo. Sin embargo esta idea nunca se implementó.
Los errores de los electores asociados al tamaño del óvalo tampoco deben existir en 2012, porque al ampliarse la membrana de votación se podrá sufragar tocando sobre la tarjeta del partido político. Hoy en día esta acción provoca que el elector vote nulo, por lo que ampliar la membrana y el área de selección debe disminuir la cantidad de votos nulos que registra el sistema. Por ejemplo, en las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre se reportaron 337.827 votos nulos para el Parlatino, 287.084 votos nulos para la escogencia de los diputados tipo lista a la Asamblea Nacional y 548.895 votos nulos en el caso de los nominales.
Además los nuevos tarjetones de votación incorporarán indicadores visuales tipo LED que iluminarán la selección que realice el elector. Por último, cambiará la orientación de los tarjetones que dejarán de exhibir las opciones en forma "vertical" pasando a una disposición "horizontal".
La variación en el sistema de votación facilitarán el sufragio y a la vez debería reducir los errores en los que incurren los miembros de mesa y los propios electores.
"Voté por A, pero el comprobante dice B". Este error debe eliminarse con las modificaciones aprobadas por los rectores.
Los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) sostienen que una de las debilidades del actual sistema es que la aplicación utilizada en las máquinas de votación no "reconoce el orden en que se conectan los tarjetones electrónicos a las máquinas". Si éstos se empalman en un orden distinto al previsto (ver infografía anexa) la opción impresa en el comprobante será distinta a la seleccionada por el elector.
Según los técnicos de la JNE entre los cambios aprobados por los rectores se incluye que los tarjetones de votación estén identificados electrónicamente con el número de la posición que les corresponde en la mesa, lo que evitará que sean conectados en un orden distinto al previsto.
Sin óvalos
En el año 2005 los integrantes de la Misión de Observación Internacional de la Unión Europea recomendaron al CNE ampliar el tamaño de los tarjetones y eliminar el uso de los óvalos a causa de su reducido tamaño. Argumentaban los técnicos europeos que un espacio de selección pequeño podría inducir al error de los votantes.
Como solución de emergencia el organismo comicial se planteó la posibilidad -en 2005- de entregar lápices ópticos a los electores para facilitarles la selección del óvalo. Sin embargo esta idea nunca se implementó.
Los errores de los electores asociados al tamaño del óvalo tampoco deben existir en 2012, porque al ampliarse la membrana de votación se podrá sufragar tocando sobre la tarjeta del partido político. Hoy en día esta acción provoca que el elector vote nulo, por lo que ampliar la membrana y el área de selección debe disminuir la cantidad de votos nulos que registra el sistema. Por ejemplo, en las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre se reportaron 337.827 votos nulos para el Parlatino, 287.084 votos nulos para la escogencia de los diputados tipo lista a la Asamblea Nacional y 548.895 votos nulos en el caso de los nominales.
Además los nuevos tarjetones de votación incorporarán indicadores visuales tipo LED que iluminarán la selección que realice el elector. Por último, cambiará la orientación de los tarjetones que dejarán de exhibir las opciones en forma "vertical" pasando a una disposición "horizontal".
Captahuellas podrán leer datos de la cédula electrónica
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Los equipos biométricos que el Consejo Nacional Electoral (CNE) aspira a emplear en todas las mesas de votación no sólo serán capaces de identificar a los ciudadanos por sus huellas dactilares; también tendrán la capacidad de procesar los datos de la cédula electrónica que el ministerio para Relaciones Interiores y Justicia planea utilizar en el país.
Según los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) con el desarrollo del Sistema de Autenticación Integral (SAI) se pretende "diseñar dispositivos que permitan la autenticación del elector de forma biométrica", haciendo uso del AFIS (Automated Fingerprint Identification System) comprado por el organismo comicial en el año 2005 e integrarlo con el uso de la cédula electrónica.
Para lograrlo, las nuevas captahuellas -que estarán conectados como periféricos a las máquinas de votación- tendrán integrado un lector de tarjetas RFID (Radio Frequency IDentification).
Las tarjetas RFID se utilizan para identificación remota de personas u objetos (por radiofrecuencia) y constituyen la evolución de los códigos de barra que se popularizaron en el siglo pasado.
Según los técnicos de la Junta Nacional Electoral (JNE) con el desarrollo del Sistema de Autenticación Integral (SAI) se pretende "diseñar dispositivos que permitan la autenticación del elector de forma biométrica", haciendo uso del AFIS (Automated Fingerprint Identification System) comprado por el organismo comicial en el año 2005 e integrarlo con el uso de la cédula electrónica.
Para lograrlo, las nuevas captahuellas -que estarán conectados como periféricos a las máquinas de votación- tendrán integrado un lector de tarjetas RFID (Radio Frequency IDentification).
Las tarjetas RFID se utilizan para identificación remota de personas u objetos (por radiofrecuencia) y constituyen la evolución de los códigos de barra que se popularizaron en el siglo pasado.
´Como puede observarse en la infografía anexa, las nuevas captahuellas -el CNE proyecta que cada equipo cueste mil dólares- tendrán lectores de impresiones dactilares, una pantalla TFT (cristal líquido) de 3,5", indicadores LED, conexión USB, y zumbador para señales auditivas en los casos que se requiera emplear con personas con discapacidad.
El proyecto del SAI permitirá que en la pantalla de la captahuella se visualice la foto, número de cédula y nombre y apellido del elector. Las especificaciones técnicas del SAI sugieren que las captahuellas serán capaces de enviar y recibir instrucciones desde (y hacia) las máquinas de votación.
Los técnicos de la JNE aseguran que el uso de las nueva captahuellas evitará que las máquinas de votación sean desbloqueados por electores que no estén registrados en la mesa; además de anular la posibilidad de pre-cargar votos en una máquina clonada para luego transmitir esta información.
La única desventaja aparente que se identifica en el SAI es que impedirán el uso de cuadernos complementarios de votación en 2012.
No obstante, ni los técnicos, ni los rectores tienen aún respuesta para los cambios que deben aplicarse en los reglamentos de votación para normar los casos en los que la identificación de la impresión dactilar no sea posible, o la huella del elector no esté registrada en las bases de datos del CNE.
Cambios en las auditorías
El desarrollo del Sistema de Autenticación Integral obligará al CNE a definir -junto a los partidos políticos- nuevas auditorías al sistema de votación.
Inicialmente debe incrementarse el tiempo que se invierte en la auditoría al código fuente de los equipos. Esta revisión sirve para garantizar el secreto del voto.
Técnicos electores de la JNE consideran que es vital definir una nueva auditorias de "Datos" de la máquina de votación, porque ahora en los equipos de votación se almacenarán las huellas dactilares de los ciudadanos.
Adicionalmente se advierte que la traidicional auditoría de pre-despacho ya no podrá realizarse porque con el nuevo sistema de votación será imposible "simular" todo el ciclo de votación en una máquina seleccionada de forma aleatoria.
El proyecto del SAI permitirá que en la pantalla de la captahuella se visualice la foto, número de cédula y nombre y apellido del elector. Las especificaciones técnicas del SAI sugieren que las captahuellas serán capaces de enviar y recibir instrucciones desde (y hacia) las máquinas de votación.
Los técnicos de la JNE aseguran que el uso de las nueva captahuellas evitará que las máquinas de votación sean desbloqueados por electores que no estén registrados en la mesa; además de anular la posibilidad de pre-cargar votos en una máquina clonada para luego transmitir esta información.
La única desventaja aparente que se identifica en el SAI es que impedirán el uso de cuadernos complementarios de votación en 2012.
No obstante, ni los técnicos, ni los rectores tienen aún respuesta para los cambios que deben aplicarse en los reglamentos de votación para normar los casos en los que la identificación de la impresión dactilar no sea posible, o la huella del elector no esté registrada en las bases de datos del CNE.
Cambios en las auditorías
El desarrollo del Sistema de Autenticación Integral obligará al CNE a definir -junto a los partidos políticos- nuevas auditorías al sistema de votación.
Inicialmente debe incrementarse el tiempo que se invierte en la auditoría al código fuente de los equipos. Esta revisión sirve para garantizar el secreto del voto.
Técnicos electores de la JNE consideran que es vital definir una nueva auditorias de "Datos" de la máquina de votación, porque ahora en los equipos de votación se almacenarán las huellas dactilares de los ciudadanos.
Adicionalmente se advierte que la traidicional auditoría de pre-despacho ya no podrá realizarse porque con el nuevo sistema de votación será imposible "simular" todo el ciclo de votación en una máquina seleccionada de forma aleatoria.
Todos los electores deben usar las captahuellas en 2012
Hasta las elecciones parlamentarias de 2010 sólo los electores inscritos en los estados Anzoátegui, Apure, Carabobo, Miranda, Lara, Táchira, Zulia y en el Distrito Capital (49% del padrón electoral) se identificaban biométricamente antes de votar. Con la modificación aprobada por los rectores del CNE -con el voto en contra de Vicente Díaz- todos los ciudadanos que acudan a sufragar en los eventos previstos para el año 2012 deberán utilizar las captahuellas.
La implementación del Sistema de Autenticación Integral (SAI) modificará la dinámica de votación que utilizan los venezolanos desde el año 2005.
Según el diagrama de flujo que explica el proceso de sufragio es indispensable que el elector se autentique con su impresión dactilar para habilitar al presidente de la mesa a desbloquear la máquina de votación. Los manuales elaborados por el CNE hasta este momento no precisan que ocurrirá si la identificación biométrica no es posible, aunque el elector esté inscrito para sufragar. Esta será una de las dudas que deberán resolver, por la vía normativa, los rectores electorales en los próximos días.
El precedente más cercano sobre los errores de los equipos de identificación biométrica en procesos electorales se encuentra en los comicios presidenciales de Brasil. En las 60 ciudades en que el TSE decidió utilizar captahuellas, fue imposible identificar a 7% de los electores; además de duplicarse el tiempo de votación.
Sin embargo, los rectores del TSE aspiran a autenticar biométricamente a todos sus votantes para la elección de 2018.
115 millones de dólares
La implementación del SAI implica que en cada mesa de votación debe existir una captahuella, por lo tanto se necesitan, al menos, 36.733 nuevos equipos biométricos.
El CNE cuenta en la actualidad con 11.929 captahuellas -que son utilizadas en este momento para el registro de la Misión Viviendas- que fueron compradas en el año 2004 a la empresa Cogent & Systen.
En total, el Poder Electoral canceló a esta empresa 115 millones de dólares (según los reportes oficiales publicados por Cogent & System) por la compra de los equipos, la transferencia de tecnología y la adquisición del sistema AFIS (Automated Fingerprint Identification System) que obligatoriamente deberá instalarse en todos los equipos que servirán para autenticar a los electores.
Díaz: "Es una vergüenza"
La sustitución de los equipos de identificación biométrica y su uso en todas las mesas de votación obligará al CNE a comprar, aproximadamente, 45 mil captahuellas nuevas.
Calculando que cada terminal con identificación biométrica debe costar mil dólares, el CNE deberá invertir, al menos, 45 millones de dólares.
El rector Vicente Díaz calificó como "una vergüenza" el costo del proyecto y exhortó a la Asamblea Nacional a negar el crédito adicional que deberá solicitar el CNE.
Secreto del voto garantizado
Aunque utilizar las captahuellas en todo el país puede reabrir el debate sobre el secreto del voto, se debe recordar que los técnicos electorales de la Unión Europea, después de su observación en las elecciones de los años 2005 y 2006, avalaron su uso y recomendaron al CNE extender las captahuellas a todas las mesas de votación.
La implementación del Sistema de Autenticación Integral (SAI) modificará la dinámica de votación que utilizan los venezolanos desde el año 2005.
Según el diagrama de flujo que explica el proceso de sufragio es indispensable que el elector se autentique con su impresión dactilar para habilitar al presidente de la mesa a desbloquear la máquina de votación. Los manuales elaborados por el CNE hasta este momento no precisan que ocurrirá si la identificación biométrica no es posible, aunque el elector esté inscrito para sufragar. Esta será una de las dudas que deberán resolver, por la vía normativa, los rectores electorales en los próximos días.
El precedente más cercano sobre los errores de los equipos de identificación biométrica en procesos electorales se encuentra en los comicios presidenciales de Brasil. En las 60 ciudades en que el TSE decidió utilizar captahuellas, fue imposible identificar a 7% de los electores; además de duplicarse el tiempo de votación.
Sin embargo, los rectores del TSE aspiran a autenticar biométricamente a todos sus votantes para la elección de 2018.
115 millones de dólares
La implementación del SAI implica que en cada mesa de votación debe existir una captahuella, por lo tanto se necesitan, al menos, 36.733 nuevos equipos biométricos.
El CNE cuenta en la actualidad con 11.929 captahuellas -que son utilizadas en este momento para el registro de la Misión Viviendas- que fueron compradas en el año 2004 a la empresa Cogent & Systen.
En total, el Poder Electoral canceló a esta empresa 115 millones de dólares (según los reportes oficiales publicados por Cogent & System) por la compra de los equipos, la transferencia de tecnología y la adquisición del sistema AFIS (Automated Fingerprint Identification System) que obligatoriamente deberá instalarse en todos los equipos que servirán para autenticar a los electores.
Díaz: "Es una vergüenza"
La sustitución de los equipos de identificación biométrica y su uso en todas las mesas de votación obligará al CNE a comprar, aproximadamente, 45 mil captahuellas nuevas.
Calculando que cada terminal con identificación biométrica debe costar mil dólares, el CNE deberá invertir, al menos, 45 millones de dólares.
El rector Vicente Díaz calificó como "una vergüenza" el costo del proyecto y exhortó a la Asamblea Nacional a negar el crédito adicional que deberá solicitar el CNE.
Secreto del voto garantizado
Aunque utilizar las captahuellas en todo el país puede reabrir el debate sobre el secreto del voto, se debe recordar que los técnicos electorales de la Unión Europea, después de su observación en las elecciones de los años 2005 y 2006, avalaron su uso y recomendaron al CNE extender las captahuellas a todas las mesas de votación.
Central Madeirense se suma a la campaña 2012
El futuro de la Central Madeirense, así como el de algunas cadenas nacionales de farmacia es incierto. Como parte de la estrategia electoral del año 2012 el presidente Hugo Chávez necesita evitar que se produzca un desabastecimiento similar al experimentado en el año 2007 y para ello debe suponer que controlar otra cadena de supermercados es la mejor forma de evitarlo.
Si se da como un hecho la radicalización política del jefe del Estrado cualquier ejercicio retrospectivo debe enfocarse en cómo esta radicalización afectará los planes de Chávez para lograr el control de todos los factores de producción.
El nuevo marco legal venezolano le da opciones al presidente Chávez para manejarse en dos escenarios: 1) Compaginar la radicalización política con la económica y tomar el control absoluto de todos los factores de producción. 2) Permitir que los privados continúen existiendo, pero limitados en su margen de acción y ganancia (muy similar al modelo que se aplica en Siria).
Hasta este momento las acciones emprendidas por Chávez le permiten formar la plataforma para ejecutar cualquiera de los dos escenarios mencionados anteriormente. Bien sea para tomar el control absoluto como para permitir una existencia limitada de los privados, el presidente Chávez necesita controlar inicialmente a los clientes, proveedores y al sistema financiero.
Sin embargo, expropiaciones y nacionalizaciones masivas no ocurrirán de inmediato. El presidente Chávez necesita, desde el punto de vista político, convencer a los segmentos no radicales de su electorado que nuevos controles y expropiaciones son necesarios. En este sentido, asistiremos en primera instancia a la construcción de expedientes sociales que vuelvan popular una medida que desde 2007 viene generando un incremento en el rechazo del electorado; al punto que el rechazo a las expropiaciones se incrementó durante 2010, pasando de 59% en el segundo trimestre hasta 70% en el cuarto trimestre. Es indudable que el venezolano comienza a valorar el impacto que las expropiaciones tienen en su calidad de vida. Al día de hoy, ocho de cada 10 ciudadanos consideran que la participación del sector privado es importante para el desarrollo del país.
A pesar del rechazo social a las medidas de expropiación y nacionalización las noticias no parecen ser alentadoras para el capital privado.
Ante su crisis de gestión, la estrategia política de Chávez se dirigirá a expropiar los logros de los privados para poder exhibirlos nacional e internacionalmente como avances de su proyecto político. Evidentemente en esta nueva etapa del proceso político venezolano la radicalización elevará el riesgo de inversión en Venezuela.
Las condiciones actuales no sugieren que Chávez pueda controlar de forma absoluta todos los factores de producción, básicamente se encamina a intentar construir un modelo en donde las empresas persistirán dependiendo de su cercanía con el Estado. Esta cercanía permitirá que el Estado intente exhibir el control público de las empresas -garantizando la comunicación y difusión de sus logros como alcances de la revolución bolivariana- mientras el privado deberá mantener el control de la operación.
Suponer que Chávez logrará controlar todo el aparato productivo -aunque cuente con las leyes para hacerlo- no es probable, porque el colapso del sistema productivo del país ante los eventos comiciales de 2012 sería de alto riesgo.
Al día de hoy, el jefe del Estado prepara las condiciones para radicalizarse en el aspecto político y tener un control casi absoluto sobre la vida cotidiana de los venezolanos; no obstante en lo económico permitirá que existan los privados pero bajo una intensa tutela de controles estatales; controles que no serán excluyentes para que existan algunos estímulos a la actividad privada.
Erradicar por completo a la propiedad y las empresas privadas representaría un riesgo muy alto de colapso político que el presidente de Venezuela no está dispuesto a asumir antes de las elecciones presidenciales de 2012.
Si se da como un hecho la radicalización política del jefe del Estrado cualquier ejercicio retrospectivo debe enfocarse en cómo esta radicalización afectará los planes de Chávez para lograr el control de todos los factores de producción.
El nuevo marco legal venezolano le da opciones al presidente Chávez para manejarse en dos escenarios: 1) Compaginar la radicalización política con la económica y tomar el control absoluto de todos los factores de producción. 2) Permitir que los privados continúen existiendo, pero limitados en su margen de acción y ganancia (muy similar al modelo que se aplica en Siria).
Hasta este momento las acciones emprendidas por Chávez le permiten formar la plataforma para ejecutar cualquiera de los dos escenarios mencionados anteriormente. Bien sea para tomar el control absoluto como para permitir una existencia limitada de los privados, el presidente Chávez necesita controlar inicialmente a los clientes, proveedores y al sistema financiero.
Sin embargo, expropiaciones y nacionalizaciones masivas no ocurrirán de inmediato. El presidente Chávez necesita, desde el punto de vista político, convencer a los segmentos no radicales de su electorado que nuevos controles y expropiaciones son necesarios. En este sentido, asistiremos en primera instancia a la construcción de expedientes sociales que vuelvan popular una medida que desde 2007 viene generando un incremento en el rechazo del electorado; al punto que el rechazo a las expropiaciones se incrementó durante 2010, pasando de 59% en el segundo trimestre hasta 70% en el cuarto trimestre. Es indudable que el venezolano comienza a valorar el impacto que las expropiaciones tienen en su calidad de vida. Al día de hoy, ocho de cada 10 ciudadanos consideran que la participación del sector privado es importante para el desarrollo del país.
A pesar del rechazo social a las medidas de expropiación y nacionalización las noticias no parecen ser alentadoras para el capital privado.
Ante su crisis de gestión, la estrategia política de Chávez se dirigirá a expropiar los logros de los privados para poder exhibirlos nacional e internacionalmente como avances de su proyecto político. Evidentemente en esta nueva etapa del proceso político venezolano la radicalización elevará el riesgo de inversión en Venezuela.
Las condiciones actuales no sugieren que Chávez pueda controlar de forma absoluta todos los factores de producción, básicamente se encamina a intentar construir un modelo en donde las empresas persistirán dependiendo de su cercanía con el Estado. Esta cercanía permitirá que el Estado intente exhibir el control público de las empresas -garantizando la comunicación y difusión de sus logros como alcances de la revolución bolivariana- mientras el privado deberá mantener el control de la operación.
Suponer que Chávez logrará controlar todo el aparato productivo -aunque cuente con las leyes para hacerlo- no es probable, porque el colapso del sistema productivo del país ante los eventos comiciales de 2012 sería de alto riesgo.
Al día de hoy, el jefe del Estado prepara las condiciones para radicalizarse en el aspecto político y tener un control casi absoluto sobre la vida cotidiana de los venezolanos; no obstante en lo económico permitirá que existan los privados pero bajo una intensa tutela de controles estatales; controles que no serán excluyentes para que existan algunos estímulos a la actividad privada.
Erradicar por completo a la propiedad y las empresas privadas representaría un riesgo muy alto de colapso político que el presidente de Venezuela no está dispuesto a asumir antes de las elecciones presidenciales de 2012.
sábado 14 de mayo de 2011
Encuestas afectan la psiquis del chavismo y de la oposición
"Cualquiera le gana a Chávez". Es para preocuparse cada vez que se escucha esta afirmación. En la última semana éste es el principal argumento de los más variados -e influyentes- generadores de opinión del país. Sin duda las encuestas comienzan a hacerle daño a la psiquis de la oposición que suponen que el mandado está hecho y que sólo es cuestión de encontrar la vestimenta adecuada para el 10 de enero de 2013 (fecha constitucional de la toma de posesión presidencial).
A riesgo que este texto se asemeje a una clase magistral hay que comenzar por explicar -una vez más- que las encuestas sólo constituyen la fotografía de un momento muy específico de la opinión pública (asociado a la fecha de campo del estudio) Por lo tanto, suponer que un estudio estadístico puede predecir el futuro -y creer que las encuestas de abril "dicen" lo que ocurrirá entre julio y septiembre del próximo año- es poco menos que un sinónimo de estultez política.
¿Chávez tiene malos números en las encuestas? Sin duda. El presidente exhibe su peor nivel de aceptación y valoración de su gestión en casi una década. La percepción que tienen al día de hoy los venezolanos es similar a la evaluación que se hacía entre el III trimestre del año 2002 y el I trimestre del año 2004, lapso en el cual hasta 60% de los ciudadanos llegaron a considerar que Chávez no era apto para resolver los problemas del país. Según la última encuesta de Consultores 21 la percepción negativa sobre la gestión de Chávez se ubica en 56%.
¿Es definitiva esta tendencia? No. Así como el Presidente logró revertir los números negativos en el año 2004 (básicamente gracias a las misiones sociales y al mal manejo público y comunicacional de la Coordinadora Democrática), podría hacer lo propio para la elección de 2012 (con el agravante que sólo él sabe cuándo será la elección).
No obstante, a diferencia de 2004 parece existir una dirigencia opositora más madura, más centrada y un electorado con expectativas más altas. Sin embargo, ahí está la Misión Vivienda. Para repetir el escenario de hace siete años sólo falta que la Mesa de la Unidad Democrática (y su principal liderazgo) reitere el error de no construir una propuesta electoral que mejore la gestión de la revolución bolivariana y que sólo se limite a decir: "Chávez vete ya". Si se repite este escenario, el candidato de oposición será incapaz de conectar con los independientes.
En este momento, el electorado de oposición -y no pocos analistas políticos- deben estar recordando que según Consultores 21 si la elección presidencial se realizara este domingo 38,3% del electorado votaría por la reelección de Chávez y 51,5% por un candidato de oposición.
¿Cómo es posible que esto no indique que cualquiera le ganaría a Chávez? Básicamente esta pregunta (cerrada) recoge el anhelo de muchos opositores duros, light y neutrales de que el aspirante de oposición exhiba las mejores características posible. Ese 51,5% está votando por un candidato ideal. Si ese aspirante ideal no aparece el 51,5% bajará. ¿Conclusión? Desconfíe de todo aquel que diga que "cualquier" candidato de oposición le ganará a Chávez porque esa afirmación -en este momento- es una falacia.
El síndrome de la "encuestitis" también afecta la psiquis de buena parte del chavismo que se niega a creer que el líder del proceso tenga números de valoración de gestión negativos o que seis de cada 10 venezolanos rechacen que el comandante-presidente diga que "Gadafi es un amigo".
También se niegan a creer que la mayoría de los electores estén deseando un cambio y que por esta razón 56% está en contra que Chavéz sea otra vez candidato, o que sólo 4 de cada 10 digan -al mes de abril de 2011- que el Presidente merece la reelección. Para un sector del chavismo es mas sencillo descalificar a la opinión pública que analizar por qué se repite el escenario de 2003.
El salvavidas
Chávez -y sus asesores- han visto el peligro de las encuestas. Están conscientes que si la oposición logra elegir a un buen candidato sus opciones de reelección se reducen considerablemente. Por eso el Alto Gobierno se empeña en dar vida al sector opositor que prefiere "convivir" con Chávez a permitir que llegue al poder un relevo generacional que los termine jubilando definitivamente.
Sin duda la gran apuesta de campaña roja para el 2012 será la Misión Vivienda, campaña que comienza -aunque el chavismo se niegue a reconocerlo- con números negativos: Según Datanálisis 52,3% de la población no cree que el Ejecutivo Nacional pueda construir dos millones de vivienda en seis años (34% si lo cree posible y 13,7% no sabe o no responde) Un resultado similar exhibe Consultores 21, cuyos trabajos indican que 46,2% de los ciudadanos están convencidos que el Ejecutivo no honrará la promesa de entregar viviendas a los damnificados y 52,4% no cree capaz al gobierno de Chávez de cumplir con la meta de construcción anunciada para los próximos seis años.
Resulta obvio que Chávez es incapaz de cumplir con la meta anunciada. No poder concluir las ciudades socialistas de Caribia, Mariches, Belén, Avenida Lecuna y Santa Rosa así lo demuestran.
Sin embargo, Chávez no requiere construir todas las viviendas. Sólo necesita administrar la necesidad de los venezolanos. Entregas algunas casas cada semana, ilusionar a otros con títulos, maquetas y esperar que esto sea suficiente para mantener la ilusión y esperanza en su proyecto.
Administrando las necesidades de los pueblos ha sobrevivido el populismo en el mundo por décadas y a esto apuesta Chávez. Así mantiene su respaldo popular. Sin embargo, cada día las expectativas generadas son mayores y más complicadas de administrar.
Puede fracasar en la Misión Vivienda, pero si la oposición le pone como candidato "a cualquiera", eso compensará su error. Y con "cualquiera" hay que referirse a todo aspirante que plantee retornar a las IV República, eliminar las misiones, romper acuerdos comerciales firmados por el chavismo, etc.
Si esta es la estrategia el candidato de oposición arrasará entre el 22% -al día de hoy- que se define como anti chavista duro, pero fracasará en conectar con el segmento de neutrales que ronda 40% de la población.
Para ganar la reelección Chávez debe saber administrar la necesidad de los venezolanos para compaginarla con la fecha que decida para la elección presidencial, garantizar que los estantes estén llenos y sacar a la calle todo el dinero que represó en 2010 ( estimular el consumo).
Para ganarle a Chávez la oposición debe -y así lo demuestran las encuestas- pensar en el futuro y en mejorar la obra de gobierno de Chávez (saber triangular sus mensajes) y especialmente no resucitar a los liderazgos y las prácticas que le dieron vida a la revolución bolivariana.
A riesgo que este texto se asemeje a una clase magistral hay que comenzar por explicar -una vez más- que las encuestas sólo constituyen la fotografía de un momento muy específico de la opinión pública (asociado a la fecha de campo del estudio) Por lo tanto, suponer que un estudio estadístico puede predecir el futuro -y creer que las encuestas de abril "dicen" lo que ocurrirá entre julio y septiembre del próximo año- es poco menos que un sinónimo de estultez política.
¿Chávez tiene malos números en las encuestas? Sin duda. El presidente exhibe su peor nivel de aceptación y valoración de su gestión en casi una década. La percepción que tienen al día de hoy los venezolanos es similar a la evaluación que se hacía entre el III trimestre del año 2002 y el I trimestre del año 2004, lapso en el cual hasta 60% de los ciudadanos llegaron a considerar que Chávez no era apto para resolver los problemas del país. Según la última encuesta de Consultores 21 la percepción negativa sobre la gestión de Chávez se ubica en 56%.
¿Es definitiva esta tendencia? No. Así como el Presidente logró revertir los números negativos en el año 2004 (básicamente gracias a las misiones sociales y al mal manejo público y comunicacional de la Coordinadora Democrática), podría hacer lo propio para la elección de 2012 (con el agravante que sólo él sabe cuándo será la elección).
No obstante, a diferencia de 2004 parece existir una dirigencia opositora más madura, más centrada y un electorado con expectativas más altas. Sin embargo, ahí está la Misión Vivienda. Para repetir el escenario de hace siete años sólo falta que la Mesa de la Unidad Democrática (y su principal liderazgo) reitere el error de no construir una propuesta electoral que mejore la gestión de la revolución bolivariana y que sólo se limite a decir: "Chávez vete ya". Si se repite este escenario, el candidato de oposición será incapaz de conectar con los independientes.
En este momento, el electorado de oposición -y no pocos analistas políticos- deben estar recordando que según Consultores 21 si la elección presidencial se realizara este domingo 38,3% del electorado votaría por la reelección de Chávez y 51,5% por un candidato de oposición.
¿Cómo es posible que esto no indique que cualquiera le ganaría a Chávez? Básicamente esta pregunta (cerrada) recoge el anhelo de muchos opositores duros, light y neutrales de que el aspirante de oposición exhiba las mejores características posible. Ese 51,5% está votando por un candidato ideal. Si ese aspirante ideal no aparece el 51,5% bajará. ¿Conclusión? Desconfíe de todo aquel que diga que "cualquier" candidato de oposición le ganará a Chávez porque esa afirmación -en este momento- es una falacia.
El síndrome de la "encuestitis" también afecta la psiquis de buena parte del chavismo que se niega a creer que el líder del proceso tenga números de valoración de gestión negativos o que seis de cada 10 venezolanos rechacen que el comandante-presidente diga que "Gadafi es un amigo".
También se niegan a creer que la mayoría de los electores estén deseando un cambio y que por esta razón 56% está en contra que Chavéz sea otra vez candidato, o que sólo 4 de cada 10 digan -al mes de abril de 2011- que el Presidente merece la reelección. Para un sector del chavismo es mas sencillo descalificar a la opinión pública que analizar por qué se repite el escenario de 2003.
El salvavidas
Chávez -y sus asesores- han visto el peligro de las encuestas. Están conscientes que si la oposición logra elegir a un buen candidato sus opciones de reelección se reducen considerablemente. Por eso el Alto Gobierno se empeña en dar vida al sector opositor que prefiere "convivir" con Chávez a permitir que llegue al poder un relevo generacional que los termine jubilando definitivamente.
Sin duda la gran apuesta de campaña roja para el 2012 será la Misión Vivienda, campaña que comienza -aunque el chavismo se niegue a reconocerlo- con números negativos: Según Datanálisis 52,3% de la población no cree que el Ejecutivo Nacional pueda construir dos millones de vivienda en seis años (34% si lo cree posible y 13,7% no sabe o no responde) Un resultado similar exhibe Consultores 21, cuyos trabajos indican que 46,2% de los ciudadanos están convencidos que el Ejecutivo no honrará la promesa de entregar viviendas a los damnificados y 52,4% no cree capaz al gobierno de Chávez de cumplir con la meta de construcción anunciada para los próximos seis años.
Resulta obvio que Chávez es incapaz de cumplir con la meta anunciada. No poder concluir las ciudades socialistas de Caribia, Mariches, Belén, Avenida Lecuna y Santa Rosa así lo demuestran.
Sin embargo, Chávez no requiere construir todas las viviendas. Sólo necesita administrar la necesidad de los venezolanos. Entregas algunas casas cada semana, ilusionar a otros con títulos, maquetas y esperar que esto sea suficiente para mantener la ilusión y esperanza en su proyecto.
Administrando las necesidades de los pueblos ha sobrevivido el populismo en el mundo por décadas y a esto apuesta Chávez. Así mantiene su respaldo popular. Sin embargo, cada día las expectativas generadas son mayores y más complicadas de administrar.
Puede fracasar en la Misión Vivienda, pero si la oposición le pone como candidato "a cualquiera", eso compensará su error. Y con "cualquiera" hay que referirse a todo aspirante que plantee retornar a las IV República, eliminar las misiones, romper acuerdos comerciales firmados por el chavismo, etc.
Si esta es la estrategia el candidato de oposición arrasará entre el 22% -al día de hoy- que se define como anti chavista duro, pero fracasará en conectar con el segmento de neutrales que ronda 40% de la población.
Para ganar la reelección Chávez debe saber administrar la necesidad de los venezolanos para compaginarla con la fecha que decida para la elección presidencial, garantizar que los estantes estén llenos y sacar a la calle todo el dinero que represó en 2010 ( estimular el consumo).
Para ganarle a Chávez la oposición debe -y así lo demuestran las encuestas- pensar en el futuro y en mejorar la obra de gobierno de Chávez (saber triangular sus mensajes) y especialmente no resucitar a los liderazgos y las prácticas que le dieron vida a la revolución bolivariana.
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